«San Pedro debe ser peatonal»

xosé m. cambeiro SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

PACO RODRÍGUEZ

Como presidente de los libreros quiso sacar la literatura a la calle

09 abr 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Xosé Antón llegó a los 15 años desde su Ordes natal y aquí asentó su vida y su librería, junto al viejo Xelmírez (hoy Xunta) en el que hizo su bachillerato. Pronto, desde su tierna juventud, se vio inmerso en el asociacionismo vecinal, social y cultural, primero en Ordes y luego en Compostela.

Superadas las secuelas de un grave accidente de tráfico decidió inclinar su vida profesional hacia los libros y, vocacionalmente, hacia la bibliografía y la cultura gallega. «Sentinme moi a gusto montando, hai trinta anos, esta librería», dice. El entorno es significativo: Xunta, estación de autobuses y un barrio «co que me sinto agradecido».

Mientras muchas librerías se fueron quedando en la cuneta, la suya sigue en la brecha en un proceloso mar de dificultades. La supresión de la venta de libros de texto, la crisis y las nuevas tecnologías, cada vez más sustitutivas del papel, enguijarran el camino. Augura Pedreira que los libros técnicos y científicos son los más proclives al ordenador, mientras que los de lectura (narrativa, poesía, ensayo y demás) mantienen su soporte tradicional. ¿Hasta cuándo? «É difícil ter unha previsión. Penso que en oito ou dez anos estaremos aínda tranquilos». Luego, donde haya treinta librerías «quedarán cinco».

El problema son las nuevas generaciones. Hay niños que crecen con un ordenador delante. Y lo exprimen a conciencia. No obstante, están saliendo libros infantiles de calidad con unas ilustraciones bellísimas y atractivas que, en opinión de Xosé Antón, centran la atención del chaval y lo sumergen en la lectura. «O libro é unha compañía tremenda que outros artículos non ofrecen», indica.

Ya no hay agrupación

A Pedreira siempre le tiró la cultura gallega y el libro gallego-portugués, pero en la rúa do Home Santo hay que acompañarla inevitablemente del fondo general. En su espaciosa tienda promueve constantes actividades de promoción del libro gallego y echa en falta una contribución de las Administraciones en ese sentido: «Deberan mollarse na programación de actividades nas librerías».

Un día apareció investido presidente de la Agrupación de Libreiros de Santiago y, con un grupo de colaboradores, decidió sacar el libro a la calle. La Alameda o el Toural afloraron a menudo pobladas de libros. La Feira do Libro se vio potenciada y arropada por prestigiosos autores. Varias de las actividades de esa etapa aún se mantienen vivas. «Foi unha xeira fructífera», dice Xosé Antón.

Tras doce años de mando, otros siguieron el camino, pero hace tres semanas la última presidenta se fue y la agrupación desapareció, disuelta en el seno de la Federacion de Libreiros: «Ninguén quixo poñerse á fronte. O colectivo individualizouse máis. É un sector difícil».

Xosé Antón participó de lleno en el asociacionismo del comercio (fue directivo de Acotes con Oreiro) y en el del barrio. Glosa la gran labor desarrollada por la asociación Xuntanza, que convirtió a San Pedro en uno de los barrios más dinámicos y activos, si no el más, de Santiago. La Festa da Primavera, en la rúa de San Pedro, es un acontecimiento ya tradicional y muy concurrido.

Pedreira es claramente partidario de peatonalizar esta calle: «É unha rúa intratable, pola que non se pode andar. Non é bo entrar en Santiago e atopar esa vía case abandonada. Coa peatonalización gañaría o barrio e o comercio de San Pedro».

Entretanto, las ferias y celebraciones, como el homenaje a Morgan, son opciones para que San Pedro sea una rúa ciudadana, sin coches. Le preocupan, no obstante, «as interferencias do Concello» y su actitud «remisa» a conceder permisos. Le pide al gobierno local «sensibilidade» y diálogo con los representantes vecinales porque «se non hai diálogo todo é máis difícil».

Xosé Antón Pedreira lamenta el abandono de la rúa de Betanzos, pero lanza albricias por la remodelación y cambio de fisonomía de calles como Angustia o la rúa do Home Santo, la suya. Su librería es uno de los escasos focos de vida y cultura de la zona, hasta hace poco sumida en el puro abandono y deterioro.

Pero queda un escollo por eliminar: el transformador de la plaza, que intercepta la visibilidad y afea el rincón. El librero tiene fe en que ese elemento se evapore en una prometida segunda fase remodeladora, concerniente a la plazuela, con el fin de establecer una mejor conexión con Rodríguez de Viguri y Camilo Díaz Baliño. También es clave la marcha de los bomberos para que la reforma sea más provechosa «e nos poña no século XXI». Xosé Antón no oculta, sin embargo, su escepticismo porque «cando se puido facer, non se fixo» y el Consorcio anda económicamente flojo.

No obstante, exhibe una virtud contagiosa: es vitalmente optimista. La hipocondría no va con él y ni la crisis, que él mismo reconoce como «moi dura», le baja el ánimo. La propia librería es un negocio absorbente, que no permite demasiadas maniobrabilidades, pero verse rodeado de volúmenes es para Xosé Antón vivir en «un mundo marabilloso e apaixoante». Es clave en ese mundo, y en el funcionamiento del local, la presencia de su compañera Chus Costoya, cuyo saber hacer «é recoñecido tamén polos nosos clientes».

Pedreira siente aprecio por muchos rincones de la ciudad pero se siente «enamorado» del parque de Belvís, espacio en el que le gusta perderse: «É un lugar precioso, que aínda non está moi descuberto pola cidadanía de Santiago. É o símbolo de todo o barrio de San Pedro».