El Obradoiro espera a Dusco Ivanovic, un técnico que no conoce las excusas
08 feb 2012 . Actualizado a las 06:50 h.«¿Más duro que Dusko? No, eso es imposible». Tal fue la respuesta de Milt Palacio, nada más aterrizar en Lavacolla, al ser interrogado respecto a lo que podía esperar de su nuevo entrenador, Moncho Fernández. Y aquel técnico que dirigió a Milt Palacio en su primera incursión en la ACB es el que visita Sar el domingo.
Lo cierto es que Dusko Ivanovic, que cumple su novena temporada en el Baskonia, repartidas en dos etapas, tiene una filosofía innegociable. La disciplina y el esfuerzo están por delante del talento. A ello le añade una de sus frases favoritos: «El cansancio no existe, es una sensación psicológica». Y, por supuesto, el grupo está por encima de las individualidades.
Tanto sus reflexiones como sus anécdotas dibujan un perfil tan acerado como su mirada. Una la cuenta Perasovic. Remite a la época en la que coincidió con Ivanovic cuando ambos eran jugadores en la mejor Jugoplastika de la historia. En un entrenamiento físico por los bosques de Split, iban junto a Kukoc a la carrera. Se hizo de noche y se perdieron, Ivanovic por un lado y los otros dos por otro. Dusko llegó antes al pabellón. Y cuando lo hicieron sus compañeros, Perasovic quiso saber por qué los había dejado solos. Esta fue la respuesta: «Solo me quedé yo, que vosotros erais dos».
Viene a colación la vivencia porque ejemplifica una de las máximas del técnico baskonista. No se le recuerdan excusas. Basta desempolvar su anterior presencia en Sar, a la conclusión de un partido que ganó en un final apretado. Solo tenía ocho jugadores disponibles, y cuando se le preguntó sobre los que faltaban, atajó: «Los que cuentan son los que están. Y con estos había que ganar».
Sus entrenamientos son espartanos, sin concesiones. Después de ganar la liga en el año 2002, en plena celebración hizo saber que si alguno quería ejercitarse al día siguiente, por él no habría inconveniente. También se pueden encontrar ejemplos de sesiones celebradas a las cuatro de la madrugada, nada más aterrizar de algún viaje de vuelta de la Euroliga. Y no es extraño ver a los jugadores subiendo y bajando escaleras, no como marines, pero con cierto parecido.
Lo del esfuerzo y la disciplina no son palabras vacías de contenido. Pocos equipos rezumaban tanto talento como aquella Jugoplastika entrenada por Maljkovic que tenía en sus filas a los ya comentados Ivanovic, Perasovic, Kukoc, Naumoski y Dino Radja, entre otros. Aquel colectivo marcó una época por su calidad, pero también por el día a día.
Esa filosofía no la pierde de vista el actual entrenador del Baskonia. Y es compatible con su pasión por el arte y, en particular por el expresionismo alemán, aunque en sus equipos manden habitualmente los sistemas sobre las pinceladas.
DUSKO IVANOVIC ENTRENADOR DEL BASKONIA