Algunas pautas para evitar un mal uso de las redes sociales
09 nov 2011 . Actualizado a las 11:38 h.La madre de Jessica está muy orgullosa de su hija. Es una chica de 15 años aplicada y responsable en la que se puede confiar. Hasta el punto de que no tiene ningún problema en que sus padres conozcan su contraseña del Tuenti y entren de vez en cuando para controlar si hace un buen uso de la red social. Ellos son testigos de cómo la utiliza para charlar con sus amigos, para opinar sobre moda y accesorios (es su gran pasión) y para colgar fotos de su equipo de voleibol femenino. Y luego dicen que los adolescentes corren riesgos en Internet: «Pues nuestra niña, no», piensan satisfechos estos progenitores. Lo que ellos no saben, ni siquiera se imaginan, es que el Tuenti al que ellos tienen acceso es solo el oficial o políticamente correcto. Su pequeña tiene otro perfil en la misma red social, en el que se hace llamar la Jessi, donde pone información un poco más íntima: fotos en ropa interior que se hizo con sus amigas, vídeos de las juergas del fin de semana, comentarios subidos de tono acerca de algunos compañeros del instituto, fotos sacadas en el aula? Ella tiene bastante claro que a sus padres no les gustaría ver este tipo de contenido, y por eso ha optado por tener esa doble personalidad.
Lo cierto es que es prácticamente imposible controlar todo lo que hacen los menores en Internet: en general ganan a los adultos en conocimientos, experiencia y, sobre todo, en picardía. Pero son jóvenes, quizá demasiado, para asumir ciertos riesgos que en la vida real nunca se les permitiría.
Así que lo más sensato es que los padres hagan un esfuerzo por tener los mismos conocimientos que sus hijos sobre nuevas tecnologías, hablarles de sus ventajas y riesgos y ofrecerles apoyo cuando aparezcan los primeros sustos. Los más frecuentes son los relacionados con el ciberbullying, robo de contraseñas, suplantación de personalidad, utilización inadecuada de información personal e imágenes comprometedoras y el grooming o acoso sexual. Y es que hay demasiados internautas, muchos de ellos menores de edad, que se escudan tras el falso anonimato que ofrece la Red y su aparente falta de normas. Los adolescentes no siempre valoran el daño que pueden causar a un compañero. Son los propios padres los que deben hacerles ver que en la Red, al igual que en la vida real, deben respetar las normas. Y lo que no está permitido en la vida real, tampoco lo está en la virtual. Es una idea sencilla que no todos tienen tan claro.