Son lentejas

La Voz

SANTIAGO

El hecho de que unas decenas de jóvenes ya estén pagando por lo que hacen miles de forma pública y localizable puede resultar algo injusto, pero es la única vía de atajar el botellón. Ojalá no haya muchos más sancionados, pero no porque empieza a llover o bajan las temperaturas, sino porque todos los que viven en la ciudad conocen sus normas (ya estaban ahí) y las respetan.