La discusión en la que se enzarzó el alcalde, Gerardo Conde Roa, con un iluminador de la ópera El barbero de Sevilla el miércoles, al concluir el espectáculo de apertura de la temporada del Auditorio, ha dejado una «imaxe» del regidor que «non se corresponde» con la que debe dar el primer edil de la ciudad. Así lo entienden socialistas y nacionalistas, que ayer criticaron su actitud.
Sin embargo, al socialista Xosé Sánchez Bugallo le preocupa casi más la «agresividade demostrada e a intolerancia» que advirtió en la actitud de Conde Roa, además de sostener que en su reacción hubo también una «dose de ignorancia» al entender como un gesto dirigido a él la señal que el iluminador hizo para que el público reconociese también la labor de los técnicos que participaron en la puesta en escena de la ópera.
Incidente «desafortunado»
«Fai falta ter unha confusión moi grande», afirmó ayer Bugallo, quien indicó que antes del estreno de la obra ya había trascendido que los carteles alusivos al 15-M formaban parte de la representación. Y aunque asume que esa es «unha cuestión opinable, como todo», dice que «o que non é razoable e que un alcalde se dedique a insultar a un técnico de iluminación», porque el regidor estaba allí en «calidade de alcalde».
Desde el BNG entienden que el «desafortunado» incidente estuvo motivado por la «falta de respecto á libertade artística e creativa do alcalde», quien «ultimamente tenos acostumados a non solucionar os problemas da cidade, senón a crealos onde non os había».
Su portavoz, Rubén Cela, afirma que alguien debería «explicarlle a Conde Roa en que consiste a liberdade de creación» y se pregunta si el PP pedirá en adelante un guion previo «dos espectáculos para comprobar se son politicamente correctos».