La juguetería de Manuel Villar ya tiene programada su marcha de la zona vieja con vistas al 2015 y 2020
01 may 2011 . Actualizado a las 06:00 h.El acuerdo entre los propietarios de los locales y los comerciantes no parece fácil. «Las relaciones están viciadas desde hace años», comentaba el propietario de un comercio del sector del calzado, que no ve sencillo un acuerdo individualizado. Algunos comerciantes llegaron a entendimientos hace algún tiempo y «pactaron» rentas más acordes con la realidad económica. «Pero la mayoría están esperando y veremos lo que pasa; yo creo que un 80% del comercio del casco histórico puede estar afectado y entre un 30-40% en la zona nueva», apunta Manuel Villar. El comerciante hace referencia al hecho de que «no solo son los comercios que tenían rentas antiguas, los centenarios, «qué va». Todos los que en estos últimos 30-25 años firmaron contratos de alquiler sin fijar la finalización del contrato también están afectados», explica Villar. Este empresario ya tiene previsto ir abandonando el casco histórico, por lo que el fin del plazo para las rentas antiguas no le quita el sueño. Después de su marcha a Bertamiráns, el próximo año tiene previsto abrir en Milladoiro, donde los «alquileres de 1.700 euros están ahora por 800».
Los comercios de la Rúa do Villar tienen una fecha de caducidad encima. Unos en el 2015 y otros en el 2020. «Yo me acogí a la posibilidad de una moratoria de cinco años más que dieron para las sociedades, pero en el 2020 se acaba». Algunos de los pactos que se están alcanzando se firman con «la fecha fijada en el año de jubilación del comerciantes, porque no hay relevo generacional».
Manuel Villar le recuerda a los propietarios de locales que cuando se firmaron los contratos había una cantidad en concepto de traspaso, «que eran altísimas en muchos casos; pero cantidades que no recuperamos los comerciantes y que también formaban parte del contrato».
Las rentas antiguas, aquellas que eran más bien simbólicas, «ya no las hay; es muy difícil, porque se fueron actualizando», apuntaba el propietario de un comercio del textil del casco histórico. Claro que es probable que, junto a un local por el que un propietario recibe 6.000 euros, se encuentre otro local, con renta antigua, por el que se paga 600 euros, según explicaba un empresario del Ensanche.
Uno de los empresarios del textil del casco histórico, Vicente López, ya alcanzó un acuerdo y resolvió el problema «con tiempo, pero es que todo depende de cada propietario. Cada caso es distinto».