La obsesión del conjunto lucense es competir

La Voz LUGO/LA VOZ.

SANTIAGO

En la hoja de ruta del Breogán se repite la palabra concentración. A la falta de ella le están achacando cuerpo técnico y plantilla muchos de los males que acosan a los celestes en el inicio de la LEB Oro. Además, otro de los discursos redundantes versa sobre la incapacidad del equipo para ofrecer en los partidos el mismo nivel que en los entrenamientos.

Betinho, capitán del Leche Río, afirma que «lo importante es mantener el nivel durante los cuarenta minutos». Es decir, si el equipo no se concentra y baja el nivel cuando disputa un partido, lo que le falta es saber competir.

En los siete partidos disputados hasta la fecha, el Breogán jamás ha sido capaz de ganar un último cuarto. Lo máximo que logró fue empatarlo a 26 puntos en la derrota contra el León y a 20 en la victoria cosechada en Tarragona.

En los cinco compromisos restantes, el Leche Río cerró el cuarto decisivo en desventaja con los adversarios. Lo perdión ante Murcia (19-18), La Palma (23-15), Lleida (22-13), Burgos (24-20) y Girona (27-17).

Con un equipo que se hunde en el punto álgido de los partidos, es complicado cosechar resultados positivos. A la hora de justificar los supuestos fallos de concentración, Rubén Domínguez explica que «hemos jugado dos partidos que nos generaron malas sensaciones y cometemos errores. Nos cuesta más cuando el marcador está igualado y se acerca el final del partido. Entonces, se hace difícil tomar buenas decisiones».

¿Soluciones? «Tener menos prisa. Algunos de nuestros jugadores son muy jóvenes y deben tener más paciencia. No podemos intentar anotar individualmente. Necesitamos saber cómo tenemos que jugar en cada momento y seguir concentrados aunque no metamos», afirma Domínguez.