04 nov 2010 . Actualizado a las 02:00 h.
Los sentimientos y acciones de rechazo a las visitas del Papa son recurrentes en todos los lugares desarrollados a los que acude. Ocurrió en Londres y pasará en Barcelona, ciudades que siguen respirando por sí mismas incluso si baja un extraterrestre a saludar. No es el caso de Santiago. Por eso es importante que cualquier expresión de desacuerdo con la presencia de Benedicto XVI se haga sin dañar la buena imagen de Compostela.