Asume el desafío de la lucha por el ascenso en una competición marcada por la austeridad presupuestaria
01 oct 2010 . Actualizado a las 04:20 h.Para las nueve de la noche está prevista la botadura de la temporada 2010/11 de la LEB Oro. A esa hora arrancarán seis partidos, entre ellos el que disputarán el Murcia y el Breogán. Para mañana quedan el Palencia-COB y León-Tenerife Canarias. Y para el domingo a las siete de la tarde, el Girona-Obradoiro.
Será una de las campañas más austeras de los últimos años ya que quien más quien menos ha movido uno o dos agujeros el cinturón económico. Es época de estiaje para los caudales.
Del pudiente al más modesto
Ello no obsta para que el Murcia se sitúe en los 2,5 millones de euros de presupuesto, si bien algo más de un millón lo recibe del fondo de compensación de la ACB para los descensos. El Obradoiro, que no ha tenido acceso a ese maná, se va hasta 1,8 millones.
A continuación, en el entorno del millón y medio de euros, vendrían el Cáceres, el Melilla y el Isla Tenerife Canarias (club producto de la fusión de La Laguna y el Tenerife). Un poco por detrás aparecen ya el Burgos, el Breogán y el COB, alrededor del 1.200.000. Y a partir de ahí van bajando las cantidades hasta llegar al Tarragona, el más modesto, con poco más de medio millón.
El Obradoiro, antes del pitido inicial, se ha ganado la consideración de los adversarios como firme candidato al ascenso. Los propios protagonistas, desde los jugadores al cuadro técnico, asumen el desafío con naturalidad pero sin caer en la prepotencia. Casi todos tienen experiencia en la categoría y todos saben lo que cuesta un ascenso, especialmente los que ya lo vivieron en primera persona como Tuky Bulfoni, Oriol Junyent o Bernard Hopkins.
La Copa Galicia, que puso el epílogo a la pretemporada, demostró que el equipo está en la buena línea, si bien tiene todavía mucho trabajo por delante. Los mecanismos defensivos están ya bastante interiorizados. Los de ataque, por contra, aún chirrían un poco. Pero una cosa ha quedado clara: los once integrantes de la primera plantilla disfrutarán de minutos y el ritmo de juego no permitirá tregua.