La vida les permitió compartir cincuenta años de matrimonio, una convivencia feliz en la que no faltaron las preocupaciones y los malos tragos. Con lo sabido, lo sufrido y lo disfrutado, José Luis Fernández Sueiro y Pilar López Cid decidieron celebrar sus bodas de oro renovando los votos matrimoniales que se hicieron en 1960 en la iglesia de San Martiño Pinario. Para repetir el sí quiero ante el altar eligieron la Colexiata de Sar, en una ceremonia perfecta que celebraron el pasado domingo oficiada por el párroco, José Porto Buceta . José Luis, un hombre luchador donde los haya, sabe bien lo que representa la alegría de vivir, porque hace veinte años volvió a nacer casi literalmente gracias a un trasplante de riñón. Y como de bien nacidos es ser agradecidos, como reza un dicho popular, se entregó a la causa de promover las donaciones de órganos. El domingo caminó de nuevo hacia el altar del brazo de su hija, Pilar , mientras que su esposa, que parecía tan nerviosa como la primera vez, elegante y sobria con su ramo de novia, entró en la Colexiata del brazo de su yerno, José Ramón García . No faltó ni el detalle de las arras, que portó una de las nietas del matrimonio, ni el banquete para celebrar con los familiares y amigos esta confirmación de su unión.
Y como lo de casarse es una decisión que se repite generación tras generación, bien sea por el rito civil o por el eclesiástico, las parejas continúan haciendo votos de amor y de compromiso sin dudar en su propósito de que sea hasta que la muerte los separe, aunque después el porcentaje de los fracasos y rupturas pervierta esa frase manida, que debería desaparecer del ceremonial, porque el amor existe hasta que se acaba. El de Laura y Antonio está intacto y su felicidad casi no cabía en la plaza del Obradoiro el día que llegaron después de hacer el Camino de Santiago desde Francia. Ese fue su viaje de novios. Se casaron y no tardaron en cambiar las galas nupciales por la mochila y el atuendo apropiado para montar en sus bicicletas y ponerse a pedalear kilómetro tras kilómetro a lo largo de la ruta jacobea. Una de sus recompensas fue obtener la compostela. Quién sabe, es posible que vuelvan para celebrar en Compostela sus bodas de plata, y las de oro. La felicidad consiste en eso, en vivir cada minuto y compartir con el otro lo bueno y lo malo, en la salud y en la enfermedad.
En el concesionario Ford de Santiago, Gonzacar, presentaron el martes el Ford C-Max, una gama recién estrenada con versiones de hasta siete asientos. Es un monovolumen que entre las mejoras tecnológicas a nivel de confort, seguridad y sostenibilidad dispone de un sistema, que se llama active park assist , que localiza el hueco para aparcar y dirige automáticamente al C-Max en la maniobra. El problema es encontrar plaza de aparcamiento. Estrena la familia de motores Ecoboost de gasolina, que además de ahorrar combustible reduce el nivel de emisiones nocivas. El lanzamiento comercial será el 1 de noviembre.