El aeropuerto de Santiago adoptará con carácter permanente un sistema de control de la fauna en el entorno de sus instalaciones y en la vía aérea que utilizan los aviones. El objetivo es, fundamentalmente, erradicar las aves que pueden entorpecer la navegación aérea. Hasta el momento son contratados puntualmente los servicios de empresas cuando existan casos que lo requieran.
A la convocatoria efectuada por Aena han concurrido dos entidades especializadas, Locus Avis y Daniel Piñeiro Angueira. La primera, con sede en Astorga, controla la fauna de diversos aeropuertos españoles. Daniel Piñeiro tiene su emplazamiento en Antequeira, en el municipio de Rois, y ha desarrollado tareas de prevención también en espacios aéreos. Una de las dos será la que se ocupe durante un año, prorrogable, de mantener Lavacolla libre de riesgos. Por ese trabajo recibirá anualmente 17.000 euros.
El sistema utilizado es sencillo, pero efectivo: la utilización de aves de presa para limpiar la zona de animales, tanto en el cielo compostelano como en tierra, pero fundamentalmente en la aerovía. Esta labor la desarrollará la adjudicataria de forma periódica en determinadas fechas y cuando se demande sus servicios. Si el personal de la torre de control, por ejemplo, o el propio comandante de una nave, detectan bandadas de aves en el espacio aéreo de Santiago, inmediatamente se pondrá en acción un halcón de cetrería para ahuyentar los pájaros.
La experiencia indica que no es frecuente la invasión de aves en el aeropuerto de Lavacolla, y por ello el control es menos intensivo que en otros aeródromos gallegos costeros como Alvedro o Peinador, en donde el sistema se aplica a diario. La culpa la tienen las gaviotas que sobrevuelan esas zonas. A Santiago también llegan, pero son otros pájaros, como las palomas, los bichos a vigilar.
El halconero es el que dirige la operación y encamina a las rapaces a su objetivo, que a veces consiste es desviar a las bandadas de su ruta si la han hecho suya. Curiosamente, el introductor de esta fórmula, según aclaran fuentes de Aena, fue el añorado Félix Rodríguez de la Fuente (ante la escasa eficacia de otros sistemas basados en sonidos, luces, etcétera) y el primer sitio en el que se aplicó fue en Madrid. Su efectividad hace que esté funcionando en decenas de aeropuertos y bases aéreas.