El restaurador ofrece en un establecimiento junto a la Praza platos gallegos hechos con productos frescos
20 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Miguel Domínguez es el metre del restaurante del Hotel Pazo de Altamira de Santiago, que abrió sus puertas el pasado mes de marzo. Con una localización privilegiada, en plena Plaza de Abastos, el establecimiento ofrece al cliente cocina típica gallega hecha con productos frescos.
-¿Qué diferencia al restaurante de otros?
-Estamos en una ubicación muy buena, en la Plaza de Abastos, en una casa muy bonita. Al estar próximos al mercado hacemos la compra diaria y ofrecemos productos frescos como pescado, carne y verduras, y en la época de verano, pulpo, navajas y berberechos. Además, tenemos un trato muy cercano con nuestros clientes: al tratarse de un restaurante pequeño siempre charlas con ellos.
-¿Cuál es el perfil de la clientela del restaurante?
-Ahora, en verano, tenemos un perfil totalmente de turistas, aunque la situación cambiará cuando llegue septiembre. Al venir personas de fuera piden comida típica: merluza gallega, berberechos al vapor... Son turistas de muchos países, la mayoría italianos e ingleses, pero también vienen muchos visitantes de nuestro país.
-¿El resto del año el público es de carácter local?
-Desde luego. Ahora la gente está de vacaciones pero el resto del año la cafetería abre ya a las 7 de la mañana y a partir de esa hora ya hay clientes, gente que viene a comprar a la plaza y se toma su cafelito. Te van conociendo poco a poco y repiten, de ahí que aproximadamente el 90 % del público sea de Santiago. Hemos intentado enfocar el establecimiento a la ciudad, aunque forme parte del hotel.
-¿Qué platos recomendaría del restaurante?
-Este no es un restaurante de diseño: intentamos ofrecer productos sencillos, pero bien cocinados. Pero podría recomendar una cosa muy simpática: una tosta con caballa que tendremos durante unos días. También vale la pena probar el entrecot a la parrilla, las xoubas en vinagre y los boquerones. Vamos adaptando nuestros platos a la temporada del año.
-¿Cuál es el balance desde la apertura del local?
-No tenemos mucha experiencia, ya que abrimos en marzo, pero el balance es muy positivo. La media de clientes varía cada día, pero podemos tener 40, 15 clientes diarios y eso está muy bien, ya que es un restaurante pequeñito. Aún no nos conocen mucho, pero a la gente le llama la atención lo bonito que es el edificio, lo blanco que es y la luz, así que decide entrar aquí.
-¿Cuáles son las expectativas de futuro?
-Pues ahora habrá que ver cómo vuelve el personal de vacaciones (risas). A ver qué pasa cuando llegue Benedicto. El Papa traerá más gente que un concierto de los Rolling Stones a Santiago. No será solo un día, sino todo el mes de noviembre.