Comenzaron las clases de tai chi abiertas al público que se imparten en los parques de Bonaval y la Alameda dentro del programa del Ayuntamiento «Vive o verán»
06 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.El tai chi, un arte marcial con más de doscientos años de antigüedad, ha regresado a los parques de Compostela. Bonaval y la Alameda acogen hasta el 31 de agosto clases de este deporte y también de chi kung, un método tradicional de la medicina china. El curso forma parte del programa de actividades al aire libre del Ayuntamiento, Vive o Verán, que incluye además cine, recorridos guiados por los parques y talleres para los más pequeños.
Jesús Alcaide, campeón de España de tai chi tradicional, es el encargado de enseñar los secretos de este arte marcial a los vecinos de Santiago. Todas las mañanas, de lunes a jueves, de 10 a 11 horas, Alcaide demuestra sus habilidades en el parque de Bonaval. Las clases también se imparten martes y jueves de 20.00 a 21 horas al lado de la capilla de Santa Susana.
Según Alcaide, el tai chi no es solo un deporte, sino que también tiene una función terapéutica. «Fortalece músculos, ayuda a la circulación de la sangre y ayuda a serenar la concentración», explica el campeón de España.
El éxito del curso es innegable para Jesús Alcaide, ya que cuenta que desde el primer día acuden grupos de veinte personas y gente de todas las edades. «Hay que eliminar el mito de que el tai chi es solo para la gente mayor», se queja Alcaide. Y así es, ya que en el parque de Bonaval se pueden ver desde niños hasta gente de más de cincuenta años practicando este deporte de origen chino.
Los alumnos de Alcaide, ya sean más o menos jóvenes, coinciden en el que el tai chi y el chi kung son deportes muy complicados al principio, y a los que cuesta coger el ritmo. «Mi primer día fue desastroso», dice Isabel Couto, de 57 años, quien al mismo tiempo ensalza las virtudes de este arte marcial. Lo mismo opina Borja Outeiral, de 22 años, que ayer asistió por primera vez a las clases en Bonaval. «Me sentí muy bien y muy relajado al terminar», comenta Borja.
Ni los más veteranos se atreven a afirmar que sea un deporte sencillo, pero todos coinciden en que vale la pena. Es el caso de Francesca Bespino, de 53 años, que comenzó las lecciones el verano pasado y que las continuó a lo largo del año. «La gente repite», asegura Francesca, que estuvo yendo a clases en la red sociocultural de la ciudad compostelana, ya que se imparten clases gratuitas en los centros de Conxo, Vite y Fontiñas.
La oportunidad de conocer gente nueva y la belleza del tai chi son otras de las virtudes que los pupilos de Jesús Alcaide atribuyen a esta disciplina. Lo mismo piensa su profesor, quien no duda en afirmar que «la belleza de sus movimientos la convierte en una de las artes más hermosas y refinadas creadas por el ser humano».