Las zonas azules, excusa para ponerse «verdes»

Tamara Montero
Tamara Montero SANTIAGO/LA VOZ.

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En las calles se escuchan discusiones sobre la pertinencia o no de establecer zonas azules de aparcamiento. Y los conductores se ponen rojos de rabia cuando se encuentran con las multas por no haber renovado el tope para permanecer estacionados en ellas. Ayer, durante una de las mesas redondas de las cuartas Xornadas de Transporte e Mobilidade -que en paralelo ha organizado la exposición de autocares antiguos de la Alameda- el color dominante era el verde. Y no el de la eficiencia energética o la ecología, que también, sino el de las discusiones enconadas.

Fue precisamente la pertinencia o no de la ORA lo que encendió a ponentes y asistentes. Y la mecha la prendió el catedrático de Derecho Administrativo de la Complutense Francisco Jiménez Cisneros, que defendió con ahínco y desde el ámbito jurídico que el hecho de pagar por aparcar en áreas «de dominio público» era un sinsentido, porque «si se considera un uso especial del dominio público -como puede ser una terraza en verano- que expliquen qué servicio dan y cuánto cuesta, y que me quiten el impuesto de circulación». Si estas afirmaciones eran provocadoras, no lo fueron menos aquellas que aludieron a que la mejor alternativa para el transporte público era tender hacia la autofinanciación.

El edil de Movilidad de Barcelona, Francisco Narváez, le respondió preguntando si apostaba por el «thatcherismo» en este ámbito, y recordó que la Dama de Hierro había privatizado el transporte colectivo y la consecuencia fue que las empresas tan solo ofertaban conexiones en aquellas líneas rentables, por lo que hubo numerosos ciudadanos que tuvieron que buscarse la vida. ¿Respuesta? Que el Estado deberá intervenir para asegurar que todas las zonas estén cubiertas, estableciendo las necesidades de la población. Fue en ese momento cuando el concejal de Transportes e Mobilidade, Carlos Nieves, tomó la palabra para regresar al tema más polémico: las zonas azules.

Al igual que otros miembros del público, explicó que crear un sistema disuasorio era muy necesario, puesto que las escasas zonas de aparcamiento eran un derecho de todos y, gracias a la ORA, las plazas se iban distribuyendo entre los vecinos. «El aparcamiento es particularizar un bien público», concluyó.

En el transcurso de la jornada, José María Pérez, de la consultora Epypsa, defendió el teleférico como la opción más económica, rápida y singular.