El secretario lleva más de veinte años en el club y muchos dedos lo señalan como instigador en algún momento. Lo niega con firmeza. En todo caso, se ve como fedatario accidental
28 abr 2010 . Actualizado a las 11:55 h.Pepe Martínez analiza el pasado reciente y el presente del club sin rehuir ninguna pregunta, aunque a veces se le nota que echa el freno de mano para no extenderse.
-¿Hay vida para el Obradoiro después de la ACB?
-Creo que debe haber vida. Es una liga que también se conoce en Santiago, una competición interesante. Estamos muy tocados, pero todavía no hemos descendido.
-Viendo la respuesta de la afición después de varapalos como el del Alicante o el del Cajasol, no debería haber dudas.
-Uno de los daños que no se podrán cuantificar nunca en todo este proceso judicial que ha pasado el Obradoiro es que desaparece prácticamente la masa social. Se recuperó en un tiempo récord y, por la respuesta general, es lógico pensar en un bajón en la LEB. Pero, aun así, estoy convencido de que la afición es el activo más importante del club ahora mismo.
-Tampoco las exigencias económicas serían las mismas.
-Evidentemente. En ACB el presupuesto mínimo es de 3,5 millones de euros y en LEB Oro se pueden hacer cosas dignas con 1,2. De todas formas, sigue siendo difícil de cubrir, por la crisis y porque no es fácil implicar al empresariado. Lo ideal sería una patrocinio a dos o tres años vista para consolidar el proyecto.
-Creo que lo peor es que la afición está despistada, los mensajes que le llegan sobre el futuro del club no acaban de ser claros.
-Parece como si la incertidumbre formase parte de la idiosincrasia del club. De todas formas, entiendo que lo más acertado es lo que ha hecho el presidente, convocando elecciones. Si aparece alguien, que tenga las manos libres, con tiempo para planificar y aprovechar el rebufo de la ACB. El club siempre se ha movido al límite. Hay que recordar que entró en la ACB de penalti y en el último minuto, pero no de penalti injusto.
-¿Y si no hay relevo?
-Sinceramente, no lo hemos hablado. Pero el Obradoiro no debería tener problema de supervivencia.
-El milagro de la permanencia parecía tan cerca... ¿La retirada prematura de Mar Jackson, como dice el presidente, marcó un punto de inflexión? A partir de ahí, es como si de hubiese desatado la locura.
-Al analizar la temporada hay que hablar de errores estructurales y coyunturales. La marcha de Jackson y la llegada de su sustituto, Massey, es un error estructural, porque afecta a la columna vertebral del equipo. Eso provocó un desequilibrio en la estructura del conjunto, agravada con las lesiones, sobre todo las de Stanic y Vasileiadis. Todos los puntos puertes de la plantilla fueron rompiendo. Y sin olvidarnos de Hettsheimeir. Quizás debimos fichar dos postes y trajimos un falso cuatro.
-¿Este episodio fue también el que desencadenó la destitución de Miguel Juane?
-Puede ser. Quizás fue la gota que colmó el vaso de la paciencia del presidente.
-¿Tan imposible era la convivencia?
-Creo que se ha hablado demasiado ya de este tema. La situación era cada vez más difícil. Y al final explotó.
-¿Con Alberto Blanco pasó algo parecido?
-Quizás se quedó un poco desamparado sin su principal valedor.
-Se le atribuye, desde más de un frente, el papel de instigador en todo esta agitación, el que promueve un golpe de timón tan brusco.
-En absoluto. Que coincida con el presidente en ese tema no me coloca como instigador. En absoluto. En todo caso, soy fedatario de lo que estaba sucediendo. Es cierto que, desde el primer día, no me parecían las personas idóneas. Pero trabajaron con total libertad, sin ningún tipo de injerencias.