«Denuncié para poder recuperar los ahorros de mi vida»

SANTIAGO

Elena Noia sufrió una caída en Fontiñas al tropezar con una baldosa suelta

21 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Elena Noya Señarís consiguió ganar una batalla legal al Ayuntamiento de Santiago, al que denunció por los daños sufridos como consecuencia de la caída sufrida en septiembre del 2008 al tropezar con una baldosa suelta en la rúa Lisboa, cerca de la parada de taxis de Fontiñas. El Concello deberá indemnizarla con algo más de 3.500 euros. «La baldosa sigue igual o peor que cuando yo me caí», lamenta Elena Noya, que reside en una casa en el barrio de Conxo y que forma parte del grupo Os Conformistas.

Esta mujer, como consecuencia de la caída, rompió la rótula y tuvo que permanecer encamada durante varios meses, por lo que precisó de la ayuda de una persona para «las cosas más cotidianas». No tiene familia en Santiago, así que «todos mis ahorros se esfumaron», ya que fue necesario buscar una persona durante su recuperación. Elena, aunque es hija de gallegos, tenía previsto realizar un viaje a Argentina, su tierra natal, para arreglar una serie de papeles relacionados con su jubilación. «Tenía ahorrados unos cuantos euros, poco más de tres mil, era todo lo que tenía y se esfumó por culpa de la caída», así que «denuncié porque era la única forma de recuperar los ahorros de toda mi vida».

Esta argentina de nacimiento y compostelana de corazón asegura que «la suerte nunca me ha sonreído; más bien creo que siempre me da la espalda, pero no puedo dejarme vencer. Quiero volver algún día a Argentina, pero no sé cuándo podrá ser. Aquí estoy bien, pero sola, aunque tengo muchos conocidos y gente que me ayuda, como pasó con la denuncia al Ayuntamiento», comenta con melancolía.

Elena Noya considera que «el alcalde no puede estar en todo y tiene que tener gente que le diga lo que está bien y lo que está mal. Y las aceras están mal, muy mal. Yo camino mucho, ahora por fin, y basta un paseo para encontrar muchos sitios peligrosos» para los peatones. Lamenta que, pese a la sentencia, «la baldosa en la que yo caí sigue igual, no la arreglaron, pero tampoco otras en el Ensanche y en otros barrios de la ciudad que también provocaron caídas y que están igual». Elena Noya se cayó en septiembre del 2008, pero no fue la primera vez que sufrió un accidente en la vía pública. «Me caí otras dos veces más, en una de ellas dañe la muñeca y estoy esperando para ser operada; la suerte no está de mi parte, pero pude valerme por mi misma y por eso no denuncié».