El nacionalismo de Madrid existe

SANTIAGO

Miguel Blesa dijo al dejar la presidencia de Caja Madrid que la operación para fusionar esta entidad con Caixa Galicia y la CAM estaba diseñada y lista para llevarla a cabo. Solo le faltaba el empujón político. Reveló que los máximos representantes del Gobierno central, de la oposición de Rajoy y del Banco de España conocían al detalle esta estrategia.

Sus palabras sirvieron para abrir los ojos a los más incrédulos. Demostraban cómo los poderes fácticos diseñaron, sin escrúpulos, el mapa financiero de España con dos polos: Madrid y Cataluña. Se reveló que el nacionalismo madrileño, engrandecido por la fuerza de la riqueza y el poder, es peligroso.

El futuro de las cajas gallegas está ahora en manos del presidente Feijoo y del ministro Blanco. El de Galicia también.