El Valencia confirmó todos los elogios que le precedían y pasó por el Multiusos de Sar dejando la impronta de un equipo serio y consistente, que dominó el partido desde el minuto uno y no regaló absolutamente nada.
En el Obradoiro esta vez no hubo margen para las apelaciones heroicas. Jackson no se recuperó a tiempo, y se notó su falta; Hettsheimeir, que agradó en su debut, no acaba de despegar; Bulfoni pudo jugar, pero apenas siete minutos; y Terry, que tuvo un día gris, se está distanciando del entrenador. En cualquier caso, poco se le puede reprochar al equipo, que defendió su suerte hasta el último minuto.
El partido comenzó con un alto ritmo de juego y con los ataques pasando por encima de las defensas. El intercambio de canastas era continuo, y en esa tesitura ya se empezaba a adivinar que, mientras los locales estaban con el motor subido de vueltas, los visitantes parecían navegar sin tanto esfuerzo.
En ese período inicial Kostas Vasileiadis asumió el protagonismo ofensivo, al anotar once de los 21 puntos de su equipo. Enfrente ya empezó a asomarse Rafa Martínez con un par de triples.
En cuanto los valencianos ajustaron un poco mejor su defensa sobre el perímetro, el Obradoiro se atascó. Y con eso les bastó para abrir una pequeña brecha de cinco puntos.
Curro Segura le dio descanso a Stanic y a Vasileiadis, y el adversario cogió vuelo espoleado por un Rafa Martínez que seguía infalible en los triples (cinco anotó antes del descanso). Mientras el base estuvo en el banquillo, la alternativa en la dirección de juego fue Alfonso Sánchez y no Aguilar.
Salvo en el caso del escolta visitante, el Obradoiro consiguió elevar su rendimiento defensivo. Entre eso y la vuelta a cancha del base italoargentino y del alero griego, consiguió un parcial 8-2 que dejó el electrónico en 37-42 antes del intermedio. Fueron los únicos momentos de desconcierto naranja. Y, teniendo en cuenta como había transcurrido el partido, el colectivo de Curro Segura podía darse por satisfecho con lo conseguido.
De vuelta de la caseta se vivió un amago de remontada. Incluso se adelantaron los santiagueses con un triple de Stanic, mientras Sar atronaba y empujaba.
Pero el Valencia no se descompuso. Su defensa no dejó huecos, sobre todo en el control de Vasileiadis, que siempre tuvo encima a los pegajosos Claver o Kelati. Al primero lo mandó al banco con cinco personales, y el segundo acabó con cuatro. Pero Kostas nunca pudo lanzar cómodo.
Jugada polémica
Con 45-49 hubo una jugada clave y muy protestada por los locales, al entender que hubo dos infracciones de Claver al remontar la línea de fondo: pasos de salida y bote de balón fuera de los límites. Ñlos árbitros no lo vieron así. El internacional español sacó un pase hacia Marinovic y el balcánico anotó triple y adicional.
Fue el despegue definitivo, porque el Obradoiro ya no volvió a inquietar. Se aferró al coraje para intentarlo, pero no llegó a inquietar. Y, en el último cuarto, quedó claro que entre Segura y Terry no hay feeling. Cuando regresó a pista, el americano anotó una canasta, pero en la acción siguiente no hizo los deberes en defensa y volvió al banquillo para no participar más.