El vinilo se impone por el valor personal y estético

M. B.

SANTIAGO

21 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La Feria del Coleccionismo Discográfico y Cinematográfico, en su octava edición, vuelve un año más al centro comercial Área Central para disfrute de los amantes del cine y la música antigua. Hasta el domingo el público compostelano tendrá oportunidad de buscar, en la planta baja, esos discos y películas que le cuesta encontrar, el material que no está a la venta en las tiendas de música y cine habituales.

Todo tipo de discos descatalogados, inéditos e importados, en formato cedé y de vinilo, se pueden encontrar en la feria. Sorprende la cantidad de vinilos de todo tipo de músicas a disposición del público. La explicación de esta amplia oferta en este soporte la da Montse Martínez, organizadora de la feria. «La demanda de vinilo en los cuatro o cinco últimos años ha crecido un montón. Cuando salió el cedé pensábamos que el vinilo iba a acabar muriendo y que la gente se iba a olvidar del vinilo. Pero en estos últimos años ha crecido la demanda en detrimento del cedé». La razón de esta devaluación del cedé, según Montse, es que «con la piratería el cedé se ha devaluado, y además gastarse veinte euros o más en un cedé es mucho». El vinilo, destaca la organizadora de la feria, «sigue siendo la pieza original y no se ha devaluado en cuanto al valor personal y la estética». Lo que no se puede encontrar en la feria son discos de pizarra, porque no hay demanda. La razón es que no hay variedad de músicas en este formato discográfico. En disco de pizarra solo se editaron cosas de música clásica y algo de copla mientras que el vinilo ya nace con el rock.

En la feria hay discos de vinilo desde un euro hasta 40, 50 o 60 euros. «El precio del vinilo lo marca la dificultad de encontrarlo -comenta la organizadora de la feria-. Los discos que en su día se vendieron muchísimo son discos que hoy no tienen más valor que el de la curiosidad». En cuanto a películas solo hay deuvedés porque el VHS no tiene ninguna demanda. «Con este pasó lo que pensábamos iba a pasar con el vinilo -dice Montse-. El VHS, curiosamente, no lo quiere nadie».