Como dijo Curro Segura en la pretemporada, la ACB es una carrera de fondo muy larga. Y la de este año, a tenor de lo que se ha visto en el primer cuarto, promete ser más dura que nunca. El Manresa que es capaz de ganar en la pista del Joventut pierde antes y después en su fortín frente al Obradoiro y el Estudiantes; el Alicante barre al Murcia y cuatro días más tarde se diluye en Bilbao; el Fuenlabrada empieza comiéndose el mundo y luego entra en barrena; el Estudiantes, al revés.... Todos golpean.
Si la dinámica no cambia, la permanencia probablemente será muycara, porque nadie se descuelga y, grandes como el Unicaja, se han dejado victorias que elevarán el umbral de la salvación.
El que saque pecho demasiado pronto o el que se encoja al primer traspiés se quedará en el camino. La carrera de fondo es siempre una prueba de resistencia y, al final, como decía Cela, el que resiste gana.
El Obradoiro no puede recrearse con su brillante triunfo frente al Unicaja ni afligirse por el varapalo de Murcia. Pero todo apunta a que esa lección está aprendida, porque el equipo no ha presumido en ningún momento y el balance, hasta la fecha, es satisfactorio.