Los usuarios de los aparcamientos públicos de Santiago padecen la regla no escrita según la cual cuanto más céntrico es un párking, más pequeñas son sus plazas. Reglamentos de reciente aprobación, como el Plan Xeral de Ordenación Municipal o las Normas do Hábitat Galego ponen coto a un aprovechamiento urbanístico que, hasta ahora, se llevaba al extremo, para beneficio de quienes lo ejecutan y en detrimento de clientes y usuarios. A la hora de escoger un párking en la capital de Galicia, los automovilistas no miran solo el precio o la situación más ventajosa, sino también la accesibilidad, los servicios y la seguridad que ofrecen los recintos. Mientras que en los más antiguos, como es el caso de la praza de Galicia, los accesos son problemáticos, las plazas estrechas y no hay ascensor, los más modernos han sido planificados pensando más en las necesidades del usuario. Se puede ver en el de A Choupana, el más moderno, pero también uno de los más caros de la ciudad. » L2 y L3