El brazo armado del Obradoiro

SANTIAGO

Vasileiadis está sacando brillo a su instinto anotador en el conjunto santiagués. Se ha situado en el podio de los mejores triplistas de la ACB y es el quinto anotador

10 nov 2009 . Actualizado a las 17:12 h.

Fue el primero en llegar al por entonces incipiente, y todavía lleno de interrogantes, proyecto santiagués para la ACB. En seis jornadas se ha metido al público en el bolsillo y se está convirtiendo en uno de los nombres propios de la categoría.

Kostas Vasileiadis (Salónica, 15-3-84) justifica cada jornada que pasa la fama de cañonero que se granjeó en las categorías inferiores de las selecciones griegas, la misma que lo convirtió en uno de los mejores jugadores de su generación en la etapa júnior. Siendo sub 20, el Unicaja (próximo rival del O Obradoiro, el domingo en Sar) cerró su fichaje y lo dejó cedido un año en el PAOK. No acabó de convencer a Sergio Scariolo, por lo que el conjunto andaluz acabó traspasándolo al Olympiakos.

Su expediente está salpicado de buenos números y partidos más que interesantes, pero no terminaba de dar ese salto cualitativo que lo convirtiese en un alero de referencia. Por eso no dudó cuando el Obradoiro se fijó en él. Y, por lo visto en este primer tramo de la competición, uno y otro acertaron.

Vasileiadis empezó discreto frente al Barça. Curiosamente, ese día ni siquiera probó fortuna desde más atrás de la línea de 6,25 metros. Fue una falsa alarma. En Valladolid anotó cuatro triples, frente al Granada añadió uno, al Baskonia le endosó cuatro, al Fuenlabrada le asestó cinco como cinco rejones, y en Manresa clavó cuatro de los cinco que intentó. Se ha encaramado ya al tercer puesto de los mejores triplistas de la ACB después de seis jornadas, con el valor añadido de un porcentaje de acierto del 49%.

También figura entre los diez jugadores mejor valorados y es el quinto en el ránking de anotadores, por detrás de Fitch, Navarro y Batista, y con los mismso 15,67 puntos de media que firman Splitter y Jaycee Carroll.

El alero heleno del Obradoiro debutó en la ACB con el Unicaja la temporada 2005/06, cuando el equipo malagueño ganó la liga. Llegó para los play offs, tras terminar la temporada en Grecia con el PAOK, y fue talismán. En aquella etapa compartió vestuario con Jesús Lázaro, entonces timonel andaluz y hoy ayudante de Curro Segura.

Jesús Lázaro, gran valedor

Jesús Lázaro tuvo claro desde el primer momento que Vasileiadis no era un jugador más. Era un alero con duende y potencial infinito: «Desde siempre, para mí, era un asesino de las canchas. Tenía clarísimo que había nacido para el baloncesto. Muy pocos pueden acreditar ese instinto. Me extrañó que lo dejasen ir».

Vasileaidis fue campeón de Liga y se quedó para la temporada siguiente. «La verdad es que había hecho buenos partidos», recuerda Lázaro. Pero a Scariolo había algo que no lo acaba de convencer, porque le mostró la puerta de salida. Ni en el Olympiakos ni en el PAOK, ni en el Montegranaro, confirmó la progresión que se le adivinaba.

Cuando se le puso a tiro al Obradoiro, Jesús Lázaro no dudó en recomendar su fichaje. Y más después de ver «al menos quince partidos». Los focos no se habían centrado en el alero griego, pero el técnico andaluz veía al mismo jugador con ganas de hacer carrera en el baloncesto. Y más curtido: «Es, clarísimamente, un gran lanzador de tres. Pero ahora sabe utilizar esa amenaza para seguir creciendo, para buscar buenas situaciones de tiro más cerca del aro o para que sus compañero saquen ventaja». Y, aunque la defensa no es su fuerte, se afana en mejorar también en esa faceta.

«Cuando él esta en la cancha, pasan cosas y, además, son cosas buenas. Es un talento ofensivo, de mucha calidad, un jugador con un instinto de killer a la altura de muy pocos». También llama la atención sobre la madurez que ha ido alcanzando. Ya no es aquel alero ansioso por demostrar en poco tiempo todo lo que se esperaba de él. Ahora domina mejor sus emociones, ha adquirido poso.

Así resume Jesús Lázaro el perfil de un cañonero que disfruta con lanzando fogonazos a la línea de flotación del rival, y más cuanto más arde el partido.

Elogios de Gio Dedas

Gio Dedas, que militó durante dos temporadas en el Rosalía, confirma el retrato de su compatriota: «Es un tirador que puede transmitir mucha energía al equipo. En estas dos victorias creo que ha sido el jugador más valorado del Obradoiro».

Conoce a Kostas desde hace tiempo: «Somos de la misma ciudad y es uno de los mejores amigos de mi hermano. También mío. Lo conozco desde hace muchos años».

No obstante, Vasileiadis tomó la decisión de fichar por el Obradoiro de motu propio. Y fue después cuando llamó a Dedas para conocer algo más sobre su nuevo destino: «Santiago es una ciudad que me encanta y creo que, si el Obradoiro se consolida en la ACB y el Rosalía sigue asentado en la LEB, puede ser una ciudad con una gran cultura de baloncesto, sobre todo si no recupera una referencia de primer nivel en el fútbol. Todo lo que le pude decir es bueno».