Una iniciativa crucial como la ampliación de la AP-9 obtuvo el rechazo de la Cámara alta, y ya no es la primera vez que pasa
21 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El alcalde le crecen los enanos en su partido, aunque en la distancia. No es la primera vez que una iniciativa favorable para Santiago, y además perentoria, se encuentra de frente con los socialistas en alguna de las cámaras madrileñas. Esta semana le tocó al Senado. La iniciativa en cuestión partió de la integrante de ese organismo, María Jesús Sáinz.
Y la propuesta sometida a votación era ni más ni menos que la ampliación de la autopista AP-9 a su paso por Compostela. El marcador electrónico dejó constancia de su aprobación por mayoría, pero dejó ver también el «no» de los escaños socialistas. Ni siquiera la abstención, que de alguna forma amortiguaría el choque frontal con la ciudadanía de Santiago, y sobre todo con ese amplio segmento de conductores que cada día caen en el ojo del colapso. Entre quienes rechazaron la propuesta hay algunos que circularon sin duda por ese tramo.
¿Qué es lo que el PSOE ha votado en contra en la Comisión de Fomento del Senado? Pues, sencillamente, la rápida tramitación de un proyecto que abre nuevas vías circulatorias cuando miles de conductores procedentes de las autovías se han inscripto en el club de los atascados. Seguramente provistos de hornillo y fiambrera.
Si se habla de 70.000 vehículos diarios, y los que rondarán con la Cidade da Cultura, la redacción del proyecto en este año y la consignación en el que viene son pasos forzosos. Van allá media docena de anualidades desperdiciadas y no parece permisible ni argumentable todavía a estas alturas el estrambote de la concesión del corredor, esa barbaridad del Gobierno Aznar que ha aplanado muchas expectativas y entorpecido un futuro más halagüeño para la AP-9.
Ni aun en el caso de que José Blanco saque sorpresivamente un as de la manga sobre la AP-9 es entendible para la parroquia compostelana el «no» por respuesta a la aceleración del proceso, aunque parta del rival. Suena hiriente. El BNG lo entendió bien y, curiosamente, Esquerra Republicana de Cataluña le echó también una mano al PP para que la propuesta no fuese directamente a la papelera.
Estos detalles no gustan en Raxoi, y el alcalde tuvo que tragarse sapos de este tipo en otras ocasiones. Por ejemplo, en noviembre del pasado año los socialistas de la Cámara alta (esta vez los sentados en la Comisión de Justicia) se opusieron a otra iniciativa de la tenaz senadora Sáinz sobre juzgados, que pese a todo salió adelante. Los socialistas de Justicia actuaron con más sagacidad que los de Fomento y solo se abstuvieron en un tema tan trascendente para la ciudad como el de las nuevas salas judiciales. No fue suficiente. La senadora «fixo ben» y el grupo socialita «non fixo tan ben», fue la respuesta de Sánchez Bugallo.
Y es presumible que tenga que recitar ese estribillo más veces. Pese a los gallegos ahí sentados y a la portavocía galaica de la cámara, hay más comunidades que Galicia y otros intereses colindantes. Es inherente e ineludible en los partidos de disciplina estatal. El socialista Miguel Fidalgo, de cuna ourensana, se quejó de que la propuesta popular sobre la AP-9 eleva el listón para hacerla incumplible, cuando los clarines del cumplimiento y del compromiso vienen sonando desde hace años.
En ese escenario matritense, objetivamente el único que tiene las manos libres para salvar las contradicciones es el BNG, que puede actuar sin que le tiren de la manga otras comunidades autónomas. PP y PSOE corren riesgos de ponerle pesadas losas a Santiago cada vez que alguien eleve «el listón», aunque la barra lleve colocada años en el mismo nivel. Por ahora, el PSOE fue pillado más veces in fraganti con los botones electrónicos menos proclives a Santiago que el PP. Resulta lógico, puesto que se trata del partido dueño del Gobierno.