Defensa llama de nuevo y el Aero Club responde otra vez

X. M. Cambeiro

SANTIAGO

Las autoridades locales claman por una fecha fija ya para que se muevan las obras de la terminal y las del campo de golf

22 feb 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Madrid envía a los primeros espadas para que secunden a sus correligionarios gallegos en la campaña autonómica. Por aquí llegan todos, los grandes prebostes del Partido Popular y los gobernantes socialistas. Pero al tiempo que no regatean esfuerzos ante el micrófono electoral, se inhiben a la hora de darle un sentido práctico al mensaje. Y cometen incluso torpezas. Al menos en lo que atañe a Compostela.

La ciudad lleva más de un año aguardando el bronco ruido de las máquinas en Lavacolla, porque hay ahí una empresa que se muere de risa (o de llanto, cuando compruebe el coste del retraso) y que sigue llamándose adjudicataria de las obras de la nueva terminal aeroportuaria.

Pues resulta que hay una reunión programada en el Ministerio de Defensa, una más, para ponerle el cuño a un acuerdo sobre el campo del Aero Club de Santiago y despejar de una vez la parcela. El abogado barcelonés de esta entidad ya tenía el billete y el maletín con los documentos en la puerta de salida cuando escuchó la palabra «aplazado». El atadijo de papeles le servirá para la próxima cita e incluso tendrá tiempo sobrado para añadir otros datos tras los nuevos contactos con la almohada.

Defensa no debía estar tan bien pertrechado cuando retiró la reunión de la agenda. O no mostró interés por un asunto que le urge más a un departamento vecino, señalando a Fomento. ¿Le urge? A estas alturas resulta aventurado decir que Fomento se pega cabezazos contra la pared por no poder obrar en Lavacolla. Porque de hecho puede. Alguna voz escuchó este redactor en el sentido de que se pueden ir levantando terrones hasta llegar al último hoyo del campo de golf. Tal vez incluso el Aero Club sacrifique un par de hoyos, y el ego de los golfistas, para que las máquinas vayan ampliando el aeródromo.

La realidad es que Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (Aena), organismo dependiente del Ministerio de Fomento, no mostró preocupación por fijar fechas desde aquel día en el que el antiguo presidente Azuaga anunció que la nueva terminal estaría inaugurada en las puertas del año santo. Y Defensa parece que tampoco quiere datar la firma del convenio con el Aero Club. Juan Cuevas, presidente de esta institución compostelana, espera que eso ocurra la próxima semana, tal vez. Y lo dice con el tono escaldado de los últimos años.

Desesperado sí que se muestra el alcalde compostelano, que estalló ante el plante de Defensa y dijo que iba a ponerle las peras al cuarto. Y que está dispuesto a remitirles un calendario a los dos ministerios de marras para que marquen en rojo los días del acuerdo con el Aero Club y del inicio de las obras. Una fecha ¡ya!. Qué difícil es vivir, dijo Damas Gratis.

El hoyo 18

Xosé Sánchez Bugallo sabe que tiene continuamente en el cogote el aliento de Gerardo Conde Roa recordándole el caso Lavacolla. Y el aliento, en este caso soplo de ánimo, de la nacionalista Socorro García. Aunque en las últimas fechas el regidor y su tenienta de alcalde se han tirado más de un trasto a la cabeza por diferencias en relación al millonario plan Urbana, de cuya paternidad tiran socialistas y nacionalistas, según uno ha podido apreciar. Al margen del resultado de la prueba del ADN, el proyecto Urbana está en marcha, con una oficina abierta, un gerente en la mesa de contratación y decenas de espacios urbanos en el norte de la ciudad preparados para recibir las máquinas.

No se puede decir lo mismo de Lavacolla. Justamente en los comicios autonómicos del 2005, el máximo jerarca de Aena anunciaba que la terminal de viajeros estaría en diciembre del 2009. Eso sí, el proyecto pesaba unas cuantas arrobas menos y salía a un precio de saldo para hablar de una renovación en toda regla. Eran 63,7 los millones de euros los que Madrid ponía sobre el tapete, antes de inyectarle con miras razonables 107 millones más. El Aero Club, para su desgracia, estaba festejando en esas fechas la inauguración del hoyo número 18.