El Lobelle pone proa hacia la Copa

SANTIAGO

El colectivo de Tomás de Dios reanudó el trabajo pensando en el partido del sábado ante el Caja Segovia y en llegar a Granada, en febrero, con el motor bien engrasado

06 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La Copa es la competición fetiche del Lobelle, el termómetro que mide la temperatura de la temporada. Y, por sexta campaña consecutiva, el conjunto santiagués peleará por un título que ya ha ganado en una ocasión.

Tan importante es este campeonato para el colectivo de Tomás de Dios que el solo hecho de haber logrado la clasificación, sobre la bocina, en el partido frente al Benicarló, le permitirá encarar lo que resta de curso con notable tranquilidad.

Como sucedió hace un año, entonces con Venancio López en el banquillo, tuvo que esperar hasta el último partido de la primera vuelta, en aquella ocasión contra el MRA Navarra. Esta vez se vivió como un éxito menor, quizás porque el equipo venía de dejar escapar varias oportunidades para visar el pasaporte. Lo logró en la más complicada, cuando ya no dependía solo de sí mismo.

El caso es que el Lobelle es, junto al Inter Movistar y a ElPozo Murcia, el único equipo que no falta a la cita copera desde el año 2004. El otro club era el MRA Navarra, que se ha quedado fuera de los ocho primeros después de un lustro entre los mejores.

Esa perspectiva diacrónica es significativa para calibrar en su justa medida cómo ha crecido la entidad desde que logró el ascenso a División de Honor en la campaña 2002/03. Desde entonces se ha codeado con los grandes. Y en estos cinco años, en los que el Inter Movistar y ElPozo Murcia se han repartido los títulos de Copa, el único capaz de romper esa hegemonía ha sido el Lobelle, cuando se ciñó la corona en Zaragoza.

Aquel campeonato pasará a la historia como uno de los de más nivel ya que, además de la máquina verde y del conjunto murciano, estaba el Polaris Cartagena con el presupuesto más alto de la categoría y una plantilla plagada de primeros espadas. Los tres claudicaron a pies del Lobelle.

Y, si difícil resulta ganar un título, más lo es todavía mantenerse en primera línea de batalla. Para muestra puede resultar ejemplificador el caso del Caja Segovia, que ganó tres veces la Copa, a finales de los noventa, pero que llevaba cuatro años sin conseguir la clasificación. Será, precisamente, el próximo rival en el Multiusos de Sar, el sábado. Y, a tenor de lo visto en la Supercopa, el equipo se ha reencontrado con su identidad.

Triunfo liberador

Para el Lobelle, el triunfo frente al Benicarló ha resultado liberador. Y, sin descuidar la Liga ni el nuevo reto (lograr la clasificación para los play offs), el colectivo ya trabaja con el punto de mira puesto en el torneo que se disputará en Granada a finales de febrero.

Con esa tranquilidad quizás puedan recobrar protagonismo los jugadores de la cantera, que empezaron el curso con más minutos que los que tuvieron en los partidos posteriores al paréntesis motivado por el Mundial de Brasil.

El mérito de la clasificación para la Copa tiene este año el valor añadido de un cambio de ciclo, ya que el Lobelle se ha quedado sin uno de sus grandes referentes, Betão.

Tomás de Dios apostó desde el principio por un fútbol sala distinto, más dinámico, de transiciones rápidas, fundamentado en una buena defensa. Y los datos indican que esta última faceta es fundamental: el Lobelle ha ganado todos los partidos en los que ha encajado dos o menos goles; solo sacó adelante uno de los compromisos en los que recibió tres tantos (frente al Barcelona, 4-3).