«Hai represalias polas protestas»

SANTIAGO

Familiares de los ingresados en Volta do Castro aseguran que a la falta de personal y medios que viene denunciando la plantilla se suma la pasividad de los empleados

18 dic 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

En Volta do Castro si te quejas, estás marcado. Eso es al menos lo que denuncian familiares de los residentes en el centro, que aseguran que tras presentar protestas por los cuidados que reciben sus mayores, los auxiliares del centro tratan de forma diferente a los ancianos. Y no solo eso. Aseguran también que la pasividad es norma en el día a día de la residencia.

«Non é a primeira vez que chego á residencia, quero erguer ao meu familiar e os traballadores están alí sentados e nin axudan». Algunos parientes afirman incluso que ciertos empleados no dejan desempeñar su labor a los que sí quieren ayudar.

«Eu na cousa dos materiais ou na falta de persoal non me meto. Se teñen problemas coa Administración non debera perxudicar aos maiores». Y es que al final, la pugna entre Vicepresidencia y la plantilla del centro -que ha hecho público en numerosas ocasiones que no son capaces de llevar a cabo todas las tareas que les encomiendan por falta de personal- al final tan solo perjudica a los más vulnerables: los usuarios. Según denuncian sus parientes, hay quien se ve obligado a utilizar pañal a pesar de que con un poco de ayuda puede acudir al cuarto de baño. «Tienen horario para ir al baño, así estés descompuesto o tengas ganas de otra cosa. Hasta que sea la hora no puedes ir».

Desde la CIG explicaban que lo ideal es que los residentes mantengan durante todo el tiempo posible su autonomía personal, pero que para las auxiliares es «humanamente imposible» atender con sumo cuidado a todos los ancianos. «Nunha quenda pode haber tres auxiliares que teñen que ocuparse de 44 persoas», explicaban ayer desde el sindicato, que también lamentó que una plantilla insuficiente esté redundando en una calidad asistencial insuficiente. Los auxiliares no pueden más.

Negociación

«Actualmente estamos negociando coa Vicepresidencia un aumento de plantilla», adelantaron desde la CIG, pero consideran que estos incrementos son también insuficientes para un centro de «Quintana vendeu como vip». Además, el sindicato asegura que las ratios tienen trampa, ya que se incluye a médicos, fisioterapeutas, o ATS, cuando en realidad, «os que pelexan a diario atendendo aos residentes son os auxiliares».

Mientras, los familiares y los propios residentes deben seguir soportando ser tratados como meros muebles. «Non se preocupan sequera de sentar á xente en cadeiras normais e non en cadeiras de rodas», se lamentan los parientes, que comentan que los auxiliares llegan incluso al punto de que «nin sequera lles falan aos anciáns». Según cuentan, hay quien incluso tiene miedo del personal.