«Vendemos desde bombillas a lámparas para microscopios»

SANTIAGO

Corría el año 1981 cuando José María Pérez Antolín abrió su negocio de iluminación, pionero en la venta de luces para sectores especializados

14 dic 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Entre Dúplex y Gabanna, se hace la luz. En el número 24 de la calle República Argentina se ubica desde el año 1981 Pérez Antolín Iluminación, que a simple vista puede parecer una tienda más de lámparas, con decenas de apliques, bombillas y pantallas, pero que en su interior guarda verdaderas joyas de la ingeniería.

«Mi padre estaba trabajando en otro campo, y cuando lo dejó se decidió a abrir esta tienda», relata José Luis Pérez Antolín, la segunda generación dedicada a eso de dar luz. «Fuimos pioneros, porque a pesar de que había más negocios de iluminación, nosotros nos especializamos en artículos muy concretos», comenta.

Al principio, eran prácticamente los únicos en la capital gallega que ofrecían al público lámparas especiales para la medicina o para las artes gráficas. Incluso ayudan a alumbrar los grandes descubrimientos de la ciencia. «Vendemos desde bombillas hasta lámparas para microscopio», comenta José Luis. Él lleva desde 1984 ayudando a su padre a sacar adelante esta tienda. «Estudié empresariales y comencé a trabajar aquí». También una de sus hermanas, María del Mar, trabaja en el comercio. Ella, al contrario de lo que hizo José Luis, no orientó su carrera universitaria a la gestión de Pérez Antolín Iluminación. «Estudió otras cosas, pero ahora lleva los asuntos contables de la empresa». La otra hermana, sin embargo, se decantó por la farmacia a la hora de escoger profesión.

Su padre, que durante la primera infancia del negocio estaba de cara al público, ahora se dedica más a asuntos técnicos. Y con 73 años a sus espaldas, no piensa en la jubilación, aunque las laboras que desempeña ahora son más suaves. «Cuando yo llegué, me puse más de cara al público», explica su hijo, que comenta que en su catálogo hay más de 4.000 referencias de lámparas de todo tipo. Y no solo eso. Se dedican también los diseños y proyectos de iluminación para lo que colaboran, entre otros, con interioristas y arquitectos.

Ampliación

Con una facturación que ronda el millón de euros anual, no es de extrañar que 27 años después de abrir se hayan decidido a ampliar el negocio. Por eso, han adquirido una nave en el polígono industrial de Costa Vella, y «esperamos que en el 2010 podamos abrir allí una exposición». De todo modos, seguirán conservando la base de operaciones: el establecimiento de República Argentina, en el que actualmente, además de los tres miembros de la familia, ayudan a iluminar los hogares compostelanos otras tres personas.