La auditoría encargada por el actual grupo de gobierno ha detectado numerosas carencias, irregularidades y vulneraciones de la legalidad entre el 2003 y el 2006
04 dic 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Si Armando Blanco, el ex alcalde de Teo, hubiese nacido mujer, no había podido incluir en su abigarrado currículum vitae aquellos certificados que la Sección Femenina otorgaba a las xeitosas mujeres que aprendían a regentar su casa con orden en los armarios, sin polvo debajo de las camas y con la economía doméstica saneada.
Y es que el hogar del que fue regidor del PP de Teo durante doce años (hasta el 2007) y edil de obras en los dos mandatos anteriores no ha dejado la Casa Consistorial de A Ramallosa en buen estado, ni de salud, ni de apariencia.
Los primeros datos de la auditoría encargada por los actuales gobernantes del BNG, con Martiño Noriega en la alcaldía, no dejan títere con cabeza en lo que a gestión y organización del día a día se refiere. Un análisis más pormenorizado de las conclusiones del equipo auditor pone en evidencia que si algo definía al consistorio teense durante el período analizado (entre el 2003 y el 2006) es el caos.
El argumento de «falta documentación» es el que más abunda en las más de diez páginas de conclusiones, unas ausencias que se combinan con la fragmentación de expedientes y documentos públicos.
De hecho, Sace Auditores señala expresamente que «la guardia y custodia de la documentación administrativa y económica generada por el Concello no es adecuada». En plena era de Internet, los auditores comprobaron cómo la administración local teense no tenía adaptado el sistema de información a la normativa legal de 1999 de protección de datos, ni tampoco hay constancia de que se adaptase a la ley de servicios de la sociedad de la información.
A semejante lastre se añade que, por ejemplo, los libros de las actas de plenos, de las reuniones de las comisiones de gobierno y el libro de decretos de la alcaldía no estaban firmados en su totalidad.