04 dic 2008 . Actualizado a las 02:00 h.
Suena a peli de Berlanga que después de empeñarnos hasta las cejas para pagar el periférico, las autovías de Ames, Teo y Lavacolla y la autopista de Ourense, Santiago vaya a depender decisivamente de los americanos para tener un tráfico mínimamente fluido. El cierre parcial de Galuresa a partir de enero será una prueba de fuego para la AP-9 y para la paciencia colectiva.