El martes que viene acaba en la localidad costera de Espasante el rodaje de Crebinsky , la película de las productoras compostelanas Control Z, Cabo San Lourenzo y Zircozine que cuenta una historia entre trágica e hilarante, que raya con la absurdo y con el más puro existencialismo, dirigida por Enrique Otero , que además es coautor del guión con Miguel de Lira. Es la odisea de Feodor y Mihail Crebinsky, los protagonistas encarnados por Miguel de Lira y Sergio Zearreta , que son arrastrados río abajo por una riada y acaban en la costa, a los pies de un faro que gobierna Celso Bugallo . Viven felices de lo que trae el mar, as crebas , pero todo se complica por un acontecimiento bélico de tal calibre que provocó que el desembarco de las tropas aliadas en la Segunda Guerra Mundial, que iba a tener lugar en las costas gallegas, se trasladara a Normandía. Por eso en la trama hay soldados americanos, nazis y falangistas. El elenco lo completan actores de la talla de Luís Tosar , Patricia de Lorenzo , Iolanda Muíños , Manuel Cortés , Farruco Castromán y los los alemanes Oliver Schultz y Oliver Bigalke . Los interiores los grabaron en Espasante, donde la población colaboró y se implicó tanto que hasta se desplazaron a Portomarín como extras en una verbena de los años 40. Santiago también sirvió de plató para tomas exteriores, al igual que parajes de Tordoia, Silleda y Mañón. En los créditos de Crebinky encontrarán a creadores como Juan Pablo Etcheverry , que se encarga de la animación en 3D; al ilustrador Óscar Villán o al escultor Álvaro de la Vega . Y a Sergio Franco , Alberto Castro , Adrián Pino , Xabier Souto , David Melero , Nanda , Pablo Pérez y Carlos Alonso . Tres eran tres... las Marías. No se puede desvelar quién es la persona que está debajo del maquillaje de polvos de arroz y vestido como le corresponde a la hermana de Coralia y Maruxa Fandiño , las Marías, que en un principio eran tres. Y este mimo quiere reivindicar a la que falta en la escultura de César Lombera que inmortalizó a dos de ellas. Y, de paso, ganarse unos eurillos, como demuestra la gorra que aparece en la foto a sus pies. La historia dejó en el anonimato a la tercera mujer de aquella familia humilde de trece hijos que acabó viviendo de la caridad porque la represión franquista se cebó contra los Fandiño por el hecho de que dos de los hermanos eran anarquistas de la CNT. A Maruxa, la mayor y al parecer más atrevida, y a Coralia, la más alta y más joven, se las conocía también por las dos en punto porque eran dos y salían a las dos de la tarde, puntualmente. Era la hora en la que confluían más universitarios por la Alameda para sus inocentes coqueteos y para hacer alarde de su libertad piropeando a los chicos ¡Oh, ellas, dos mujeres! Pero lo cierto es que Las Marías empezaron siendo tres hermanas costureras que vivían en la calle Espíritu Santo. Salían a pasear, todas pintadas y vestidas de manera alternativa, atrevida para la época. Y este mimo en busca de gloria quiere ser ella, la única que se casó y se fue a vivir a A Coruña, ciudad a la que se llevó a Coralia cuando quedó sola al morir Maruxa en los primeros años 80. Al parecer, siempre soñó con volver a Compostela.