Por si alguien tenía dudas, ha llegado un cambio de ciclo en el Lobelle y habrá que darle tiempo al equipo para que cuaje. Entre tanto, toca apretar los dientes y confiar en ir sumando puntos desde la defensa y en que jugadores como Eka o Leitao tengan algo más de peso en el ataque. De lo contrario, el colectivo queda casi a expensas de algún robo de balón, de la capacidad de Alemao para encontrar espacios o de alguna acción aislada, sin olvidar a Carlinhos, hoy por hoy el jugador más consistente. Y la afición sabe que, al menos de momento, toca sufrir porque celebró el triunfo como una liberación.
Lo cierto es que el conjunto de Tomás de Dios empezó bien, imprimiendo un ritmo muy intenso, sin dejar respirar al rival. Y a los dos minutos abrió el marcador gracias a un robo de balón que dio paso a una triangulación culminada por Alemao en el segundo palo.
A partir de ahí se equilibraron las fuerzas y los dos equipos entraron en una fase de tanteo hasta que José Carlos hizo el gol del empate después de que Rubi perdiese el balón y la zapatilla.
No tuvo mucha más historia la primera parte, salvo que el Pinto se jugó varios tramos de los cinco últimos minutos con Kikillo como portero jugador.
Segunda mitad
Tras el paso por vestuarios el juego ganó en viveza. El Lobelle volvió con ganas de llevar la iniciativa y se aplicó otra vez, como en el arranque. Pero las mejores ocasiones eran visitantes, producto de pérdidas de balón absurdas. Ya en la primera parte había habido algún susto. César, Eka, Leitao y Rubi no tuvieron su mejor noche en esa faceta.
Sea como fuere, el marcador no se movió, unas veces porque el Pinto, ordenado y bastante previsible en sus maniobras, no supo aprovechar los obsequios. Y otras, por la inspiración de Mendiola.
El partido se resolvió en el minuto veintinueve con un extraordinario lanzamiento de falta de Carlinhos, ante el que nada pudo hacer Gus.
El Pinto acusó el golpe y todavía se le pudo poner peor el panorama con la expulsión de Fabián. Al igual que el viernes, el Lobelle no sacó partido de la superioridad numérica, pero esta vez por infortunio. En esos dos minutos, Carlinhos obligó Gus a emplearse a fondo y estrelló un trallazo en el travesaño, y Aicardo no llegó a un balón en el segundo palo y envió otro alto, con todo a favor.
Con algo menos de cinco minutos el Pinto volvió a recurrir a Kikillo como portero jugador. El Lobelle defendió bien salvo en un desajuste que casi le cuesta el empate. Matamoros, a la media vuelta, envió el balón al poste.
Con el tiempo casi cumplido, Eka, en una de sus escasas acciones positivas, regaló un regate de fantasía en la banda y estrelló el esférico en la cruceta.