07 sep 2008 . Actualizado a las 02:00 h.
La Universidad de Santiago ha controlado su hemorragia y, de forma obligada, ha decidido orientar su política hacia la calidad, dejando a un lado las estadísticas demográficas contra las que poco puede hacer. Esta filosofía parece haberse trasladado no solo a su espíritu, sino también a su presencia física en la ciudad, determinante desde hace más de 500 años. La apuesta por edificios singulares y ambiciosos responde a una nueva era, más moderna, que tiene mucho que ver con un hecho: el monopolio en Galicia se acabó hace tiempo, hay que competir mejor y ser una institución más atractiva.