Quien más y quien menos tiene en casa una serie de objetos que ya no usa, pero que tampoco tira a la basura. Quizás sea por cariño. Puede que se deba a la precaución, no vaya a ser que haga falta en el futuro. O simplemente, por pereza, no se encuentra el día para deshacerse de ellos. Sin embargo, muchos de esos objetos aún tienen mucha historia por delante si se deja que otros puedan darles más vida al reutilizarlos. Esa es la filosofía de las tiendas de compra y venta en la que muchos compostelanos descubren pequeñas joyas para llevar a sus casas. Santiago cuenta con varios ejemplos de establecimiento en el que los productos de segunda mano esperan en las estanterías a que sus nuevos dueños les den uso. Es el caso de la tienda E'Kashcenter que se encuentra en la calle Curros Enríquez. Jesús Granja atiende al otro lado del mostrador de este negocio que cumple ya nueve años de vida. «Prestamos un servicio a la ciudad. Recogemos cosas que no valen ya para sus dueños pero que pueden utilizar otros», afirma Jesús. Entre todos los productos que ofrece este local se pueden encontrar grandes curiosidades, entre las que destacan «uno de los primeros ordenadores portátiles de España o una sauna muy antigua en la que sus instrucciones y características están explicadas en chino». E'Kashcenter es un bazar en el que los curiosos y los coleccionistas pueden encontrar aquello que buscan.
En los estantes de todos los hogares lucen los lomos de un sinfín de libros que, en muchos casos, nadie ha leído. Son meros adornos que quedan bien a la vista. Los que se leen en alguna ocasión, se dejan de lado y quizás la mirada de un nuevo lector jamás se vuelva a pasear por entre sus líneas. Pero en este tipo de comercios, los libros son uno de los productos estrella. Víctor Manuel Fojo González lleva 18 años en la tienda Follas Vellas. Desde hace tres cuenta con otro establecimiento en la calle Rosalía de Castro número 16. Los libros, los discos y las películas son los grandes protagonistas en sus comercios. «Tengo literatura, cine y música. También trabajamos con videojuegos, pero no me gustan demasiado porque creo que atrofian la imaginación de los chavales». Estos productos son los que más salida tienen. Entre los libros, Víctor Manuel cuenta con ejemplares antiguos: «Tengo alguna publicación de año 1540. El valor de los libros antiguos, los que tienen más de cien años, varían dependiendo de la conservación, del autor o del contenido, entre otras muchas cosas». Un baúl de los recuerdos. En la misma calle Rosalía de Castro, la tienda Telocompro tiene sus puertas abiertas para los amantes de la segunda mano. Este local, que seguramente se conoce más como El Rastrillo, tal y como se lee en su toldo; comenzó en Fernando III, el Santo. Es otro de los trasteros de la ciudad con objetos de segunda mano que aún tienen utilidad. Manuel Couto es el encargado de este local y explica que «o que máis se venden son os libros e as películas». En uno de sus mostradores asoma el brillo del metal de una antigua máquina de coser Singer. «Ás veces, os clientes cóntanche experiencias e anécdotas como que antes se ía con este tipo das máquinas polas casas para arranxar a roupa». Manuel destaca que tienen mucho movimiento de ventas por Internet a través del portal www.telocompro.es. Estos son tres ejemplos de que las tiendas de segunda mano tienen un hueco en el comercio compostelano.