Cáritas atiende las necesidades básicas de más de mil compostelanos

SANTIAGO

Más de mil personas en Compostela recurrieron a la caridad para ver atendidas sus necesidades básicas, es decir, la alimentación y el alojamiento, entre otras cuestiones. Aunque en las 1.152 personas se pueden incluir algunos individuos de paso por la ciudad, el volumen mayor es de personas que están asentadas en la ciudad, según comentaron fuentes de Cáritas. En el colectivo de los vecinos más pobres de Santiago hay un pequeño grupo que viene recurriendo a la caridad desde hace años, pero la mayoría son incorporaciones relativamente recientes. Fuentes de Cáritas comentaron que, en algunos casos, son ayudas puntuales y, en otros, se trata de necesidades que se prolongan en el tiempo.

El colectivo de la tercera edad también acude a Cáritas, aunque, en este caso, según comentaron, más que demandar alimentos lo hacen para pedir plazas en residencias o para solicitar una persona que les acompañe a realizar gestiones.

Del colectivo de la inmigración hay un grupo elevado, aunque desde la oenegé se insiste que no son los únicos y aseguran que hay personas naturales de Santiago que han tenido que acudir a la delegación Interparroquial de Cáritas en San Roque o a las parroquias de los barrios en los que residen para pedir ayuda fundamentalmente para alimentos. Las acciones llevadas a cabo por las parroquias no están incluidas en los datos estadísticos de la Interparroquial. La oenegé, desde sus oficinas de San Roque, realizó el pasado ejercicio más de cuatro mil actuaciones para atender diversas necesidades básicas.

Entre las parroquias más activas de la ciudad está la de San Caetano, donde varias familias acuden periódicamente y desde hace años a recoger lotes de alimentos no perecederos que son repartidos por las voluntarias de la parroquia entre un grupo de familias de la zona más próxima a la capilla, después de comprobar la situación de necesidad. También en las parroquias de San Fernando, Conxo y San Pedro se cuenta con roperos, en los que se recogen donativos de ropa y calzado, que posteriormente es repartida entre las familias compostelanas. Otras parroquias entregan lotes de alimentos directamente en las casas de las familias, en función de las carencias detectadas por los servicios sociales de base o incluso por las propias parroquias.

Alimentación y alojamiento

Aunque las familias demandan ayudas para diversas carencias, la alimentación y el alojamiento son los dos capítulos a los que Cáritas destina la mayor parte de sus recursos económicos. Solo en alimentación, Cáritas gastó 19.000 euros. Buena parte de este dinero tuvo como destino vales para acudir a la Cocina Económica y el resto para comprar alimentos.

Los gastos por alojamiento supusieron para la oenegé un coste de 14.000 euros. Dentro de este capítulo se incluye fundamentalmente el pago del alquiler de pisos en la ciudad. El pago de recibos de luz, agua y gas (suministro de bombonas de butano) son otras de las necesidades que la organización viene financiando a los más pobres, y en este caso, se destinan unos dos mil euros al año.

Uno de los capítulos que ha incrementado su gasto últimamente es el de pagos de desplazamientos. Fuentes de Cáritas explicaron que desde hace algún tiempo los inmigrantes se ven obligados a acudir a Madrid para realizar una serie de trámites administrativos que antes se resolvían en Santiago o en A Coruña y que requerían un desplazamiento mucho menos gravoso. Esta circunstancia ha hecho que se vea incrementada la cantidad destinada a colaborar con los inmigrantes para financiar un gasto. Un capítulo pequeño, de unos doscientos euros, se gastó en la resolución de trámites administrativos.