El grupo de gobierno aprobó el presupuesto más alto de su historia. Ahora debe demostrar con una oposición sin tregua que su propuesta tiene ladrillo, y no barro
06 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Tras la satisfacción y el cansancio acumulado después de semanas de incertidumbre presupuestaria, Ames tiene el presupuesto más alto de su historia, 33,4 millones de euros, que deberá gestionar el primer grupo de gobierno en minoría. Por eso, el regidor socialista, Carlos Fernández, confirmó ayer que, «a partir de mañá, os servizos técnicos do Concello comezarán a traballar nos pregos de condicións para sacar á venda as parcelas».
El tiempo corre a velocidad supersónica para las cuentas de Ames, sobre todo después de que el alcalde insistiese por activa y por pasiva en que la enajenación de patrimonio municipal por valor de doce millones de euros era posible antes del 31 de diciembre. Vender tanto suelo para ejecutar proyectos por el mismo importe es un reto igual de importante que el anterior.
Semejante calendario no convence a ninguno de los dos partidos de la oposición, que centraron buena parte de sus argumentos en afirmar que el PSOE, que por ley solo puede enfrentarse a dos mociones de confianza en un mismo mandato, quería evitarse el apuro de negociar el presupuesto del 2009 y por ello creó unas cuentas para ejecutarlas en un bienio, como mínimo.
Y mientras llega diciembre para rendir cuentas, tanto populares como nacionalistas han confirmado que buena parte de su trabajo en el banquillo de la oposición lo dedicarán a velar por el cumplimiento de las promesas y los plazos del alcalde.
Y aunque ambas siglas mantuvieron en las últimas semanas una posición coincidente en cuanto a las críticas a los presupuestos, el hecho de que el BNG cambiase el no por la abstención no ha pasado por alto, ni al PP ni al propio PSOE. Santiago Amor, portavoz popular, que negoció sin éxito su abstención con el PSOE, le reprochó su falta de palabra, aunque reiteró que su partido «mantense aberto ao diálogo, pero sen esquecer o que pasou cos orzamentos». Amor también tuvo palabras para el BNG, al recordar que solo el PP mantuvo la «coherencia» en todo el proceso y sin anteponer los intereses de Ames a ningún otro.
Por su parte, el nacionalista Xosé Fernández quiso dejar claro que el BNG sigue abierto a la posibilidad de un gobierno de coalición «sempre que se nos trate con respecto e traballemos na defensa dos veciños e veciñas de Ames».
Y aunque el Bloque lanzó este mensaje en el pleno, la propuesta no caló en el regidor, que mantiene que el Bloque se abstuvo en la moción de confianza «por imperativo legal de altas instancias do partido» y no por propio convencimiento. De hecho, el alcalde acusa a los nacionalistas de mantener una campaña subterránea de acoso al grupo de gobierno que tildó de «impresentable e rastreira».
Prueba de la desconfianza del propio alcalde es que el calendario de los plenos se adaptó casi como un guante al de las elecciones. Si hubiese una moción de censura, populares y nacionalistas le arrebatarían el bastón de mando en la recta final de la campaña de las elecciones generales.