En pocos sitios estaría más seguro el niño Jesús que en el nacimiento que han montado este año los hombres del cuerpo de bomberos al mando de Cesáreo Rey Noya. En previsión de catástrofes, humanas o naturales, el servicio de extinción ha dotado a su nacimiento de un completo equipo de emergencias, donde no falta ni el coche escalera -aunque, que se sepa, Cristo nació en una planta baja-, ni siquiera un helicóptero por si hubiera que trasladar de urgencia, pongamos por caso, a sus veteranas majestades Melchor, Gaspar y Baltasar o, quién sabe, al bueno de San José, cuyos calzones se comían, según la copla, unos irreverentes roedores. De todos los elementos del belén de los bomberos hay uno que llama poderosamente la atención: la recreación del ansiado nuevo parque que, a diferencia del esqueleto inacabado y desconcertante que se alza en Salgueiriños, dispone de todos los elementos con los que sueñan sus futuros usuarios. Jaime Tizón, Elisardo Otero, Pablo Fuentes, Santiago Veiga, Juan Toledo y José Luis Suárez posaron ayer al lado de su maqueta y aprovecharon para desvelar que, en su carta a los Reyes Magos, hay una petición que no dejarán pasar: que Santiago tenga, de una vez por todas, el parque de bomberos que se merece. Y, así, los compostelanos podrán sentirse tan seguros, por lo menos, como el niño Jesús de la foto. Y como la Navidad se presta a la creatividad, permitan que este humilde cronista adapte uno de los villancicos más sonados, que ahora diría así: «En el portal de Beléén, rin, rin, (yo lo edificaba, yo lo edifiqué, yo le eché un remiendo, yo se lo quitééé), han entrado los bombeeros. Y alcalde presidente, rin, rin, (yo lo edificaba, yo te lo paré, no llega el dinero, no puedo con ééél), le han pedido un parque nueevo. Alcaldé, alcaldé, arregle usté el pastel, que lo de Salgueiriños no tiene nombré». Hala, a cantar.
Después de este exceso creativo, estaba pensando yo que igual los de la orquesta Olympus de Negreira se animan a remasterizar la música y acabamos todos bailando villancicos en las verbenas populares. Precisamente, la Olympus está otra vez en boca de todo el mundo, porque ahora llega el momento de recrear aquella gesta que llevaron a cabo el pasado 1 de noviembre. Lo recordarán: los músicos se subieron al escenario y no se bajaron en las siguientes veinticuatro horas, lo que les hizo acreedores de un puesto en el libro Guinnes de los récords. Pues ahora, la productora propietaria de los derechos de imagen de la orquesta, que no es otra que Emotion TV, ha anunciado el lanzamiento de un deuvedé doble -con 24 horas de música, tenía que serlo- que recopila las 24 horas vividas en Negreira. Música, anécdotas, entrevistas y un sinfín de historias, sobre todo humanas, conforman un docu-musical que se presentará mañana en la compostelana Sala Capitol. Conviene saber varias cosas: que la entrada es gratuita; que la presentación del audiovisual está programada para las 23.00 horas, aunque las puertas se abrirán a las 22.00; y que, como no podía ser de otra manera, la propia Orquesta Olympus se subirá al escenario a eso de las doce de la noche y ofrecerá lo mejor de su repertorio para felicitar las fiestas. Lo que es prácticamente seguro es que no estarán 24 horas tocando, y no por falta de fuelle, sino porque las autoridades municipales están muy serias con los horarios de cierre. La del 28, jornada de los Santos Inocentes, será una velada magnífica para disfrutar del laureado conjunto que forman Pablo, Luis, Óscar, Yera, Mero, Peke Moreira, Kristie, Danni, Lucky, Yanko, Manfri, El Pollo, Felipe y Roberto, con un apoyo técnico de lujo. Para los anales de la historia queda la dieta mágica con la que Peke Moreira se nutrió durante las 24 horas que duró el reto Guinness, alejada varios años luz de cualquier sustancia dopante: tres dónuts, una mandarina y un plátano. Ya les gustaría a muchos deportistas de esos que se trasfunden su propia sangre tener la capacidad natural de estos monstruos de las pistas de baile.