Afirma que en el aspecto psicológico este mal causa más problemas que la diabetes o la hipertensión
11 dic 2007 . Actualizado a las 02:00 h.La enfermedad por reflujo es un mal digestivo que puede deteriorar la calidad de vida de quien la sufre de forma persistente, pero hay buenos tratamientos para afrontarla. Este experto del Clínico explicó cuándo ir al médico y anunció nuevas posibilidades asistenciales en una charla del ciclo Salud con salud , en e Araguaney.
-¿Cuándo se padece reflujo?
-El síntoma más habitual es el ardor de estómago, que sube a lo largo del tórax hacia la garganta, a veces tremendamente molesto. Otro, la sensación de que la comida sube otra vez hacia la boca, lo que se llama una regurgitación, que es diferente del vómito. En otros pacientes predomina el dolor de estómago, que se puede confundir con otros problemas. Y hay muchos que tienen síntomas atípicos, que parecen de otra especialidad, como ronquera, asma, tos, afonía, dolor torácico, y que nos envían de respiratorio, cardiología y de otras especialidades. -El ardor es muy frecuente, ¿cuándo es grave? -Puede ser grave. Abarca todo el rango de gravedad, desde ser un problema banal sin más importancia que unas molestias esporádicas, hasta complicaciones serias que impiden una buena alimentación o que pueden acabar en un tumor maligno. No hay que ser alarmistas, pues la mayor gravedad se da en un pequeñísimo porcentaje de pacientes. -¿Llegan los pacientes al hospital? -Cuando los síntomas son muy esporádicos, muchos pacientes saben cómo llevarlos con algún antiácido. Si persisten, se debe de acudir al médico de cabecera, que puede resolver un gran porcentaje de los casos; o si no al especialista. La enfermedad puede afectar semanalmente a entre el 10 y el 20% de la población en países de nuestro entorno. En España se calcula que hay más de cuatro millones de pacientes, de ambos sexos y de todas las edades. -¿Qué es lo más preocupante? -Puede afectar gravemente a la calidad de vida. Incluso en el aspecto psicológico está muy bien cuantificado: afecta de una forma más importante que una diabetes o una hipertensión arterial. -¿Hay tratamiento efectivo? -Hoy disponemos de medicamentos muy eficaces, que hace años no teníamos. Y, manejando bien la enfermedad, es muy difícil que tenga una mala evolución o complicaciones graves. -¿Y hay cirugía eficaz? -La hay, y se hace bastante. Aunque en pacientes muy jóvenes o demasiado mayores no se recomienda, y hay que descartar otras alteraciones. Otras veces se ofrece y el paciente no quiere, pues opta por mantener el tratamiento médico, que da muy buenos resultados. -¿Hay nuevas perspectivas para un mal tran frecuente? -Sí, e iniciaremos tratamientos nuevos cuando sean eficaces. Trabajamos en nuevas técnicas endoscópicas. Si la cirugía es muy poco invasiva, porque se hace por laparoscopia, con estancia hospitalaria muy corta, el tratamiento endoscópico es aun menos invasivo y, al aplicarse por orificios naturales, favorece una recuperación prácticamente en horas. Es posible que pronto podamos ofrecerlo. He aprendido en Bélgica esas técnicas, pero los resultados no pueden competir aún con la cirugía.