Fontiñas, barrio de luces y sombras

SANTIAGO

En una zona de la ciudad modélica por sus servicios las farolas están dirigidas hacia las calzadas, mientras la zona peatonal queda en la penumbra cuando cae la noche

29 nov 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

La noche es más noche en Fontiñas, sobre todo, en las calles interiores y en los patios centrales de los edificios del barrio. El alumbrado público es de dos tipos en este barrio: el procedente de unas altas farolas similares a las de las carreteras nacionales y el de unas pequeñas farolas de hierro forjado que se distribuyen no se sabe muy bien de acuerdo a qué criterio por las zonas verdes y las calles interiores. Las altas se reservan para las vías de doble carril y calzadas amplias. Unas y otras aportan una luz tenue de color anaranjado, que no consigue alumbrar más allá de un metro alrededor de la lámpara. Para paliar las deficiencias de alumbrado, las comunidades de vecinos mantienen las luces de los portales y los apliques exteriores encendidos toda la noche.

En las grandes vías, el problema podría pensarse que son los árboles y sus endiabladamente espesas copas, pero ni mucho menos. En la rúa Roma, donde los árboles brillan por su ausencia, las farolas tampoco consiguen cumplir en un porcentaje aceptable con su función. La zona que queda entre la farola (situada en el borde de la acera) y el muro del parque Carlomagno está sumida en la más absoluta oscuridad. El otro lado de la calzada tampoco disfruta de mejor aspecto. Las luces de las farolas están dirigidas hacia la calzada, pero debido a su altura tampoco se puede considerar mínimamente aceptable la luz en la vía de circulación.

Pese a la escasa luz de esta rúa, ya la quisiera para sí la calle Moscova, donde se requiere atención para confirmar que efectivamente hay farolas en la calle. Una situación idéntica se vive cada noche en las rúas Varsovia, Bruxelas o Praga.

La calle del juzgado, Viena, es una privilegiada en el barrio. No se sabe si por previsión o por descuido, pero las luces que por la noche quedan encendidas en la sede judicial permiten que los residentes en esta calle gocen de una situación más o menos satisfactoria en Fontiñas. Curiosamente, la rúa mejor iluminada del barrio es la que tiene menos portales: se trata de la rúa Berlín. En realidad, la aceptable iluminación de estos días se explica por la poda realizada en todos los árboles de la calle, lo que permite que la luz de las farolas tengan menos obstáculos para cumplir su misión, que a juzgar por la dirección de los focos consiste en iluminar la zona entre los aparcamientos y el borde de la acera.

Por zonas

La rúa Londres presenta un aspecto lamentable. La oscuridad es total entre el instituto y la guardería municipal, pero no es mucho mejor al otro lado de la carretera donde las luces de los portales situados en un nivel superior a la calle, palían en parte la falta de iluminación. La rúa Lisboa es otro caso claro de deficiencia. La zona situada a la derecha de Área Central vive en penumbra, pero es mucho mejor que la parte izquierda, donde la oscuridad es absoluta.

Si la oscuridad se cierne en el barrio de Fontiñas, las calles del borde tampoco gozan de mejor estado. Desde el cruce de la rúa Roma hacia Concheiros se circula por las calles Valiño, Fontiñas y Fonte de Concheiros donde la iluminación es sorprendentemente deficiente. En la margen izquierda una fila de farolas pequeñas de hierro forjado arrojan una luz anaranjada, que casi no logra llegar al suelo. Per, lo peor es la parte derecha, donde hay varios tramos en los que ni siquiera hay colocadas farolas. Concretamente, los últimos edificios de la rúa Fonte de Concheiros, casi en el cruce, solo cuentan con la luz de sus portales.