«Mi emoción está en Palestina»

Manuel Beceiro

SANTIAGO

Cristina del Valle, presidenta del jurado de Amal, felicita a Santiago por el festival de cine y evoca las duras situaciones del viaje a esa tierra para ver a su familia

24 oct 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Su compromiso con los derechos de las mujeres y su especial implicación con el trabajo de la plataforma de mujeres con la causa palestina llevaron a la cantante Cristina del Valle a conocer a Ghaleb Jaber, presidente de la Fundación Araguaney, que organiza el Festival Internacional de Cine Euro-Árabe Amal. Además de su protagonismo como artista y como persona vinculada a la defensa de los derechos humanos, su ligazón en los últimos años a la problemática palestina, añadida al hecho de que la persona con la que comparte su vida también es de esa tierra, hicieron ver en ella la persona idónea para presidir el jurado del festival Amal.

Jugando con el nombre del mismo, Amal, que significa paz en árabe, lo primero que destaca la ex cantante de Amistades Peligrosas es que «el hecho de que Santiago tenga este festival es cada vez más importante, y conforme va adquiriendo más relevancia se puede ir convirtiendo en otra cuestión fundamental para la paz». Motivo por el que felicita a Santiago «por este hecho valiente, tanto al Ayuntamiento como a los organizadores de Amal, por posibilitar este ejercicio de libertad».

La artista parte del hecho de que todas estas personas que viven los conflictos de los países, en este caso árabes, «están en el ámbito de la no visibilidad», algo que le indigna. «Por eso el que haya festivales como éste es una necesidad, una prioridad. Y es por ello que hay que destacar el papel que se está haciendo en Santiago». Tras haber visionado todas las películas que optan a los premios, Cristina del Valle califica toda esta obra fílmica de «cine comprometido, demoledor y absolutamente valiente porque muestra la realidad en su estado puro, con crudeza».

Otro aspecto que destaca la presidenta del jurado de los filmes es «la visión de la mujer en el mundo árabe, fundamental para romper estereotipos». En este sentido, cita el documental Columpios 98 , sobre testimonios de mujeres en Palestina que, dice «desnuda toda la realidad. Otro filme de ficción que le ha impactado mucho es A Bahraini Tale , de Bahrein, «que compara a modo de metáfora la vida en los hogares de las mujeres con el maltrato político».

«Mi sistema emocional está ahí, en ese mundo, en estado puro, a medida que voy tomando conciencia de cada cosa», confiesa la cantante al evocar las situaciones de esos países reflejadas en Amal. «La esperanza -añade- tiene dos caras: la ira, que hace que nos indignemos, y el deseo de transformar las cosas». Y evoca las situaciones, con su último viaje con su pareja, moviéndose con la familia «en una realidad tan dura y bruta que, simplemente respirando y viendo el muro que creció, sientes la asfixia y la cárcel». Viendo y respirando «cómo una mujer se desangra en un puesto de control y pierde a su niño, o cómo a un niño enfermo no lo dejan pasar al otro lado».

La familia de la pareja de Cristina vive parte en Palestina y parte fuera. «Mi segunda familia es árabe -dice refiriéndose a ella- y así puedo conocer aún más de primera mano la durísima realidad de los padres y hermanas de mi pareja, que viven en Belén. Pero no creo en los lazos de sangre para esto, porque uno puede sentir el dolor si hay empatía, si conoce la realidad y la vida cotidiana de la gente. Gente que apenas tiene lo básico para vivir, como su hermana, pero que aún viviendo entre los hierros y la nada le pone música a las gallinas del corral para que disfruten de un buen estado de ánimo y amanezcan cantando».