El alcalde sugirió inútilmente a los condenados que pidiesen perdón «polos seus fillos» para evitar la cárcel de Teixeiro
18 oct 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Miles de personas están pendientes de lo que diga Madrid en relación a los tres vecinos de O Eixo condenados por la agresión sufrida por un policía. Esperan que en esta segunda ocasión, y con un bagaje atestado de ruegos y firmas, el Gobierno central indulte a los encausados.
La petición formal fue remitida el lunes avalada por doce mil firmas, seis mil más que la vez anterior. Pero seguramente serán bastantes más, porque los folios siguen circulando, y el domingo (en que hay convocada una manifestación a favor del indulto) la cosecha de rúbricas será mayor. La comisión vecinal encargada de esta tarea está segura de que así va a ser.
El indulto tiene el apoyo del Parlamento gallego, Concello de Santiago y Mancomunidad de Municipios. Todos ellos (PP, PSOE y BNG) han dado su respaldo y lo ratificarán en los respectivos plenos.
La avalancha de peticiones no hace olvidar que hay un policía que resultó lesionado en la manifestación, una de las varias que el entonces delegado del Gobierno, Juan Miguel Diz Guedes, ordenó sofocar por aquellas fechas.
«Nós empezamos a solidariedade co policía ferido. Lamentamos os feitos e os danos sufridos por este policía. E lóxicamente condenamos a agresión que sufriu», dijo ayer en Voces de Compostela , de Radio Voz, el alcalde Xosé Sánchez Bugallo. Es una desgracia que difícilmente se arregla con otra desgracia, dice el regidor: «Simplemente acumulamos dúas desgracias».
Es consciente de que hay una sentencia firme de los tribunales, que es preciso acatar. Como todas. Pero la justicia no atiende a contextos ni circunstancias: «Sinceramente, a entrada en prisión desas tres persoas non lle va aportar nada ao policía e si lle vai reportar un grave dano a unhas persoas e unhas familias», dice Bugallo. Ya han indemnizado al policía, que recibió 156.000 euros, aunque reclama 30.000 de intereses de demora, resolución que habrán de dictar los tribunales.
Un arrepentimiento, dicen algunos sectores, facilitaría las cosas. Uno de los reos pidió disculpas. Los otros dos no lo han hecho. El alcalde se reunió con ellos y les imploró que solicitasen perdón. Una gestión infructuosa. José Moreira y Jesús Montoiro no se consideran culpables.
Sánchez Bugallo narró a Radio Voz su lid verbal con Moreira, librero de profesión. El vecino de O Eixo le juró una y otra vez que él era inocente. Incluso no vio lo que pasó. Estaba a unos metros de distancia y no contempló la escena. Pero escuchó unos gritos y supuso que pasaba algo. Sólo sabe que acabo condenado. El alcalde guardó silencio, y Moreira le espetó: «Míreme aos ollos: son inocente. Non fixen nada e non podo pedir perdón por algo que non fixen».
Moreira es un librero al que Bugallo conoce de toda la vida y su reacción le quitó el habla: «Éntranche dúbidas e dis, Dios mío, pois eu tamén comprendo que se esa é a situación, pedir perdón por algo no que non participaches, faise durísimo. Pero non me corresponde a min establecer quen é culpable e quen é inocente».
La cárcel es horrible, y sobre todo para personas apreciadas en su comunidad. Curiosamente, Bugallo nació en Teixeiro, lugar de destino de los tres de O Eixo: «Sei o que é entrar en prisión nos tempos actuais. Coñezo a prisión de Teixeiro por múltiples razóns, mesmo por ter estado de visita nela, e sei que para unha persoa normal entrar aí é unha desgracia absoluta. Non é apropiado que vaian a prisión estas persoas».
Ante esa tesitura, Bugallo insistió a la desesperada con su interlocutor: «Eu animaríache a que pediras perdón igual, aínda que sexas inocente, polo teu fillo, pola túa filla, pola túa familia. Aínda que non sexas culpable. Vai ser duro o que van sufrir
eses nenos co seu pai na cárcere».
Jesús Moreira es librero, Jesús Montoiro chófer de la Xunta y Simón Márquez, fontanero. Los tres deberán ingresar en la cárcel de Teixeiro el día 31 de octubre.