Asegura que mucha gente se queja de que en los comercios de la zona vieja falta calidad en el trato
15 sep 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Todavía quedan ganas entre los emprendedores de Santiago. Algunos comerciantes abandonan el casco histórico y varias calles muestran locales cerrados. Los altos precios de los alquileres, las bajas ventas, la lentitud de los papeleos para la obtención de licencias de obra o de aperturas o incluso la jubilación son algunas razones de la huida de empresarios. Para dinamizar la vida de la zona vieja hace falta introducir nuevos conceptos en el tipo de comercio que se ofrece. Algunas iniciativas novedosas se están abriendo paso poco a poco, como el caso de una tienda de ropa que, bajo el curioso nombre de TQM, se inaugura hoy en Caldereiría, 21. El dueño, Ítalo Péndola, un genovés que reside desde hace 13 años en Santiago, partió de sus conocimientos en márketing para lanzar el proyecto.
-En la zona vieja los alquileres son más altos. ¿Por qué decidió establecerse allí?
-Es cierto, pero creo que es la ubicación ideal para mi negocio y para el concepto que voy a proponer.
-Para abrir el negocio, ¿es cierto que los trámites son eternos?
-Menos de lo que parece. Imagínese que el año pasado, en Italia, la MTV hizo un programa desde Barcelona, Italospagnolo, en el que se citaba como ejemplo España para un joven que quiere comenzar una actividad, y yo estoy de acuerdo. Aunque la maduración del proyecto me llevó cerca de dos años.
-Es bastante tiempo.
-Hace falta estudiar al público, en este caso tendremos dos, los turistas y los residentes. Cada uno tiene unas necesidades y yo pienso ofrecerles lo que quieren.
-Los turistas vienen a pasear y parecen traer todo lo necesario, por eso no compran.
-En realidad no es así, por mi experiencia puedo decir que sí compran, sólo hay que darles la ocasión para ello.
-De todas maneras, hay muchas tiendas de ropa por aquí.
-Hay que saber diferenciarse y yo apostaré por abrir los fines de semana, que creo que está muy desaprovechado este horario y es cuando más gente tenemos en la zona.
-¿Qué otros puntos débiles encuentra entre los competidores?
-Muchas veces oigo quejarse a la gente de Santiago de la escasa calidad en el trato. Efectivamente la atención al cliente puede ser un punto de fuerza, un valor añadido. Además, el idioma: hace falta que el comerciante sepa comunicarse en otras lenguas, o por lo menos en inglés, cuando se está en una zona turística como ésta. Creo que al consumidor hay que tratarlo como si fuera tu mejor cliente, porque aunque hoy no compre nada, puede volver otro día.
-¿De dónde saca tantos conocimientos?
-De la observación y de la experiencia; he estado conociendo los gustos de los clientes observando el día a día en una tienda de complementos de una amiga. Por la parte más teórica, tengo formación en idiomas, políticas, márketing y en comercio exterior y he impartido formación también en estas áreas. Tal vez este proyecto sea la casi inevitable y bonita culminación de las experiencias anteriores.