La gratuidad de los libros de texto no es total ni tampoco alcanza a todos los niveles de enseñanza. Los alumnos de los tres cursos de Educación Infantil carecen de gratuidad, por lo que los padres de estos estudiantes tienen que desembolsar cantidades diferentes dependiendo del curso y del colegio. Desde los 100 euros de los más afortunados hasta los 200 euros de los otros hay facturas de todo tipo.
En el caso de los cursos con libros de texto gratuitos (Primaria y ESO), los padres también tendrán que desembolsar estos días cantidades diferentes para adquirir los cuadernos de ejercicios de matemáticas, inglés, francés, gallego y castellano, que son obligatorios. Dependiendo del colegio, los padres tendrán que adquirir más o menos cuadernos de ejercicios y, por tanto, el gasto oscilará entre 30 o 50 euros, ya que los precios varían considerablemente de una editorial a otra y de un curso escolar a otro.
Todo este material no gratuito pero obligatorio podía encargarse junto con los libros de texto financiados por la Consellería de Educación en las librerías seleccionadas por cada tutor. En la ciudad, la mayor parte de las librerías optaron por encargar exclusivamente el material que fue previamente reservado por los padres para evitar quedarse con material en las estanterías. Así, aquellos padres menos previsores y que pretendían adquirir ahora el material no reservado tendrán problemas para encontrarlo. Según comentaron en algunas librerías, es posible hallar los cuadernos no gratuitos pero es bastante más complicado adquirir alguno de los libros de texto gratuitos, ya que los empresarios de libros de textos prefieren no arriesgarse. Algunas familias tienen que adquirir, pese a la gratuidad, algunos de los libros de textos especialmente de las materias de Ciencias Naturales, Sociales o Conocimiento del Medio para facilitar el estudio a los escolares mediante las técnicas de subrayado.
Junto al desembolso del material obligatorio, las familias afrontan el inicio del curso con el gasto del resto del material escolar: mochilas, carteras, lápices, bolígrafos, reglas, colores, gomas, sacapuntas, libretas y, entre otros, ficheros. En este caso, la factura es imprevisible y está ligada a gustos. Las asociaciones de consumidores recomiendan reutilizar material del curso pasado y recurrir a marcas blancas.