Desde hace dos semanas la Archidiócesis de Santiago cuenta con cinco nuevos sacerdotes y seis diáconos, que ejercen de representantes del ministerio de la palabra
14 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.Antonio Carbia Sobredo es un joven estradense de 24 años que hace dos semanas se ordenó diácono en la Catedral de Santiago, en una ceremonia oficiada por el Arzobispo Julián Barrio. Se formó en el Seminario Menor y, posteriormente, en el Seminario Mayor de Santiago, y guarda una relación muy estrecha con sus orígenes. Con cinco compañeros más de su mismo grado pasaba a formar parte de parte de un estamento eclesiástico afincado en la caridad. -Es el enviado de una diócesis en el ministerio de la palabra. Es un cargo que aparece en el Nuevo Testamento, en el Libro de los hechos de los Apóstoles. -¿Que grado ocupa en la jerarquía de orden de la Iglesia? -Es el primer grado dentro del sacramento del orden. No se trata de una estructura piramidal, sino de una organización jerárquica. El diaconado puede ser transitorio o permanente, pero siempre al servicio de la Iglesia. -¿En su caso de cuál se trata? -Yo soy diácono de forma transitoria. Mi voluntad es seguir en la cadena de ordenación y llegar a ser sacerdote lo antes posible. El año siguiente seré ordenado presbítero. -¿Considera que se trata de un puesto de trabajo o de un estado espiritual? -No se trata en absoluto de un puesto de trabajo, más bien es un servicio. La palabra diácono viene del griego y significa etimológicamente servidor. Como Jesús, nosotros debemos ayudar en las labores y servir a la doctrina cristiana. -¿Qué tiene en mente un diácono recién ordenado? -Sobre todo tengo muchas ganas de predicar que Dios nos ama a todos y desea la salvación de todo el mundo. -¿Cuándo supo que esa era su vocación? -Desde niño. En mi parroquia, que es la de Baloira, en A Estrada, siempre ayudé al párroco. Nunca me gustó que mis compañeros se metieran con la Iglesia y ya con catorce años me interesé por la preparación seminarista. -¿El momento más especial de su ordenación? -Me impresionó muchísimo cuando nos postramos ante a la Letanía de los santos, cantando y rogando que se nos proteja y se nos bendiga en nuestra misión. También fue muy emotiva la ceremonia de imposición de manos. -¿Alguna misión para este verano? -De momento se avecina un campamento del movimiento juvenil de Acción Católica. Acudiré con otros compañeros seminaristas y diáconos a Vilanova de Arousa. Además es probable que vaya a Lourdes con miembros del Seminario Mayor. -¿Alguna afición? -Me gusta mucho la música clásica y gregoriana y toco la guitarra y el órgano. Además estudio idiomas para difundir la fe cristiana con más medios. De hecho, me iré dos semanas a Londres para mejorar mi inglés.