? tenor de la actual representación que tienen las tres principales fuerzas políticas de Galicia en la corporación de Melide, los comicios municipales se presentan con expectativas favorables a un cambio de color en el gobierno municipal. Claro está que las urnas tendrán la última palabra el próximo 27 de mayo, pero, hasta entonces, ninguno de los partidos que pugnarán por la alcaldía melidense puede dejar de pensar en lo que los resultados electorales depararon al vecino municipio de Arzúa hace cuatro años, cuando BNG y PSOE arrebataron las riendas del Concello a un Partido Popular que gobernaba con una ajustada mayoría. La situación es ahora similar en Melide. Los populares mantienen la mayoría con siete ediles, frente a los seis que se reparten en la oposición nacionalistas (con 4) y socialistas (con 2). De mantenerse esta tendencia en las urnas, BNG y PSOE desbancarían al PP del poder municipal pues, en las pasadas locales, sendas formaciones progresistas duplicaron su representación frente al declive registrado por el PP. En favor de nacionalistas y socialistas melidenses juega el hecho de que sus partidos gobiernan en la Xunta (con lo que podrían sumar los llamados votos institucionales), y la circunstancia de que el PP ha sufrido de manera progresiva en las urnas el desgaste de dieciséis años al frente del gobierno local. Además, en esta ocasión la formación conservadora renueva a su cabeza de cartel y habrá que ver qué acogida tiene. Ahora bien, con el salto al ruedo político de otro partido, en este caso Cidadáns de Galicia, cualquier quiniela que se predecía una apuesta sobre seguro queda en el aire.