«Ahora no paramos, la hora punta dura toda la mañana»

Margarita Mosteiro Miguel
Marga Mosteiro SANTIAGO

SANTIAGO

En directo | La influencia del cierre en la zona Los negocios más cercanos al complejo de oficinas hacen su agosto en marzo

22 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

?esde la prohibición de fumar en la cafetería del recinto de la Xunta en San Caetano, los establecimientos de hostelería más próximos a los servicios centrales han visto crecer el número de clientes sin parar. «Cada día se sirven cientos de cafés, pierdes la cuenta», comentó ayer uno de los camareros del Milenio. Al incremento experimentado desde enero se suma ahora el del cierre por reformas. «Desde principios de mes, no paramos; tenemos muchos más clientes. La hora punta dura toda la mañana», aseguró uno de los trabajadores de la cafetería O Parlamento, en Basquiños. La situación es idéntica en el Café San Caetano e incluso en el Braseiro, algo más alejado. Hasta el Café de Inés y Toñito, ubicados en Rodríguez de Viguri, se han visto beneficiados, primero por la prohibición de fumar y ahora por las obras. Los hosteleros explicaron que la jornada empieza muy temprano. «Los primeros cafés son los del desayuno, a las ocho de la mañana, y después hay goteo de gente hasta las once, cuando no paras ni un minuto», explicó el propietario de O Parlamento. Uno de los que tomaban ayer café en el Milenio dijo: «Desde lo del tabaco salimos siempre a tomar el café; antes, alguna vez te quedabas y ahora, nunca». ?En otro grupo explicaron: «El primero de la mañana lo tomamos en la Xunta, pero el de media mañana, fuera». El cierre de la cafetería no supondrá, según comentaron algunos trabajadores, salir menos. «No vamos a salir ni menos ni más tiempo, más o menos igual, el tiempo del café es sagrado», bromeaba otra joven. La hora habitual para eso es, según comentaron los hosteleros y funcionarios, entre las once y la una del mediodía. Los consultados aseguraron que sólo se sale una vez: «El tiempo depende, pero más o menos es media hora».