En todo caso, el gobierno local pone de manifiesto que las primeras actuaciones que se ejecutarán en la rotonda de Galuresa serán la retirada y reposición de los servicios básicos. Es una labor que causará menos estorbo y que ocupará entre dos y tres meses a lo sumo. El túnel tendrá medio kilómetro de longitud entre la avenida de Lugo y Antón Fraguas y su construcción implicará una elevada inversión de quince millones de euros a cargo del Ministerio de Fomento. Pero será una inversión fructífera si se consiguen los resultados que espera la Administración central, es decir, la eliminación de más del 70% del tráfico de Galuresa. Ello, unido al vial Sar-Pontepedriña ya ejecutado y al cuarto movimiento de Cornes, erradicará del mapa de Santiago el principal punto conflictivo en materia de tráfico. La futura vía dispondrá de cuatro carriles y aceras de 0,75 metros cuadrados en cada uno de ellos para prevenir riesgos de los conductores que por cualquier causa tengan que convertirse en viandantes. Respecto a los laterales de la nueva avenida, el de la estación de ferrocarril tendrá una acera de cuatro metros y la otra banda contará con seis metros de acera.