Reportaje | Accidentes en la misma curva del Castiñeiriño El propietario de una finca perdió la cuenta de las veces que repuso el cierre
25 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?a curva de Outeiro de Castiñeiriño tiene ya una larga historia de accidentes de tráfico. Los muros de piedra, adobes y hormigón y los cierres de alambrada son testigos silenciosos de un listado de siniestros, que en la mayoría de los casos no requieren de la presencia de la policía local. Aunque hace algunos años se produjo una víctima mortal, recientemente los siniestros han sido todos con daños materiales. Quizás por eso la curva no está incluida todavía en la lista de puntos negros. «Haberá que esperar a morra alguén para que fagan algo», comentaba ayer el propietario de una de las fincas más afectadas por los golpes. «Xa perdí a conta das veces que tiven que repoñer o peche; o paga a compañía de seguros, pero é un problema», se lamentaba. El muro de su finca ha sido derribado una docena de veces; la última fue el pasado domingo, cuando se registraron dos accidentes. Los incontables siniestros de tráfico, pese a ser elevados, aún era más «cando había a discoteca en Os Tilos; venía de madrugada e caían como moscas», recordaba ayer el propietario de un almacén cuyo cierre también ha sufrido las embestidas de los automovilistas. «O problema é o alcohol; eu vivo aquí e xa saquei a uns cantos; non hai máis que velos. Borrachos como cubas». La mezcla del alcohol con la velocidad son determinantes, según este testigo, «en moitos accidentes; despois queda o aceite e coa choiva caen outros coches; como lle pasou onte a unha rapaza». Según los vecinos, en la calzada quedaron restos de aceite, ya que no se limpió bien. Por la experiencia de los vecinos, la mayoría de los siniestros son de madrugada, «despois da seis da mañá». El propietario de una de las fincas afectadas por los accidentes aseguró que los conductores son «xente que coñecen a estrada e coñecen a curva; hai moitos de Cacheiras». Aunque el tramo está marcado a cincuenta kilómetros por hora, los vecinos aseguran que «a esta velocidad sólo se va por el día, en horas puntas». De madrugada, la velocidad es de «cien para arriba; esta curva a ochenta no tiene problema, pero a cien y con alcohol es accidente seguro». Los vehículos que sufren los siniestros circulan, en la mayoría de los casos, en dirección Os Tilos. En muchos de ellos se repite el mismo patrón: salen de la recta a gran velocidad y chocan contra el muro de hormigón del almacén de escayolas y siguen la marcha hasta la farola (derribada el sábado) o hasta la caja del alumbrado público junto a la farola. Otros logran superar el primer muro y chocan contra el cierre de la siguiente empresa; en un intento de controlar el coche, muchos conductores cruzan la calzada y tiran la alambrada de otra finca.