Más de un tercio de los incendios en la ciudad comenzaron de madrugada

M. Cheda SANTIAGO

SANTIAGO

ÁLVARO BALLESTEROS

Dieciocho focos entre el 4 y el 13 de agosto se declararon cuando los aviones no podían volar La parroquia de Figueiras soportó el 22% de las alertas durante los diez días de asedio a la capital

24 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

LA IMAGEN. Según el alcalde, Sánchez Bugallo, los incendiarios consiguieron el 5 de agosto la foto que estaban buscando, ésta: la residencia del presidente de la Xunta, en Monte Pío, rodeada de humo. Entre el ocaso y el orto, con el sol ya metido en la cuna del Atlántico, sin luz natural, cuando ni los helicópteros ni los hidroaviones pueden operar, mientras la noche encubre al delincuente, de madrugada... En ese instante se declararon el 36% de las alertas registradas durante este tsunami incendiario que ha hecho de la Compostela verde y europea una ciudad a caballo del luctuoso negro y el marrón parduzco. Así al menos se infiere del cruce estadístico de unos datos oficiales facilitados ayer por la Consellería do Medio Rural y otros que difundió MeteoGalicia. Hasta 18 de los 50 fuegos contabilizados entre el 4 y el 13 de agosto dentro de la capital comenzaron en los peores momentos para la extinción. Como poco, este hecho avala en parte los discursos de las autoridades locales y autonómicas, quienes desde un primer momento insistieron en el carácter intencionado de la tragedia. La jornada más dura fue la del 12, con diez puntos de Santiago en llamas. La peor parte le cayó a Figueiras, al concentrar un quinto de las alarmas, el 22%, exactamente. ¿Y cuánto ardió? El Concello estima que 830 hectáreas, el doble que en el quinquenio 2001-2005. La Xunta sigue sin contestar.