El fuego arrasó en julio sólo un 40% menos de suelo que en todo el 2005

M. Cheda SANTIAGO

SANTIAGO

XOÁN A. SOLER

Compostela está atravesando su verano más seco de las últimas tres décadas La capital y su entorno padecen estos meses una media diaria de casi ocho incendios

02 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

LA CONVIVENCIA CON LAS LLAMAS, ALGO YA COTIDIANO. Los vecinos del entorno de Santiago se han habituado este verano a ver los montes arder; en la foto, un incendio en Sales (Vedra) el 13 de julio. Xa choveu desde que no llovía tan poco. Hoy tristemente desmemoriado, Adolfo Suárez gobernaba una España que aprendía a votar. Fue entonces, en 1978, cuando Santiago vivió un verano tan seco como el presente. Desde aquella época, nada igual, ninguna cosa siquiera parecida había ocurrido, de acuerdo con datos del Observatorio Astronómico Ramón María Aller, ubicado en el campus sur. «Está pasando algo realmente significativo», valora el responsable de esas instalaciones, José Ángel Docobo. Según la misma fuente, desde finales de mayo hasta el 31 del mes recién terminado cayeron sobre la ciudad apenas 25,3 litros por metro cuadrado, una media diaria de 0,4. Contrastan de plano con los 153,1 del mismo período del 2003, los 213,8 de 1997, los 185,4 de 1987, los 145,5 de 1982... Son tan ínfimas esas precipitaciones que ni suponen un 27% de las recogidas en una sola jornada, la pasado del 23 de marzo (94). La sequía está obligando a la mayoría de los propietarios de explotaciones ganaderas en la capital gallega y su área de influencia -suman casi 13.000- a importar paja de Castilla y León, a 1.500 euros el camión. Subyace también, al menos parcialmente, en el bum de incendios que padece Compostela en el actual estío. En la ciudad y sus 24 ayuntamientos satélite, el fuego arruinó en julio un espacio equivalente a 85 parques como el de la Alameda, o sea, 720 hectáreas de terreno, sólo un 41% menos que en todo el 2005 y casi 11 veces más que en iguales fechas del año precedente. La zona representa un 8,5% de la superficie de Galicia, pero concentra 12,4 metros cuadrados de cada cien ardidos en la comunidad. Durante ese mes, la Consellería do Medio Rural contabilizó 238 focos de llamas (7,7 cada 24 horas), muchos más del doble que en el julio anterior, como puede comprobarse en la tabla estadística que complementa esta información. Se llevaron la peor parte Negreira, por número de alertas, con 51, y Santa Comba, por suelo perdido: 161,7 hectáreas de arbolado y 227,6 de raso, 389,3 en conjunto. La cosa en agosto ha comenzado mejor, pero tampoco como para tirar cohetes. El martes, las brigadas de extinción de la Xunta hubieron de trabajar en tres parroquias santiaguesas (Castiñeiriño, O Eixo y San Caetano), donde volaron 19.000 metros cuadrados, y en una de Vedra, la de Illobre (500), así como en otra negreiresa, en Aro. Allí incluso tuvieron que intervenir dos helicópteros y una motobomba. Y ayer se originó otro en Calo (Teo) que requirió medios aéreos.