En directo | Clausura del curso de golf para discapacitados en Rois
27 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?on un pequeño torneo, para despertar el «espíritu competitivo», concluyó ayer en el Club de Golf Val de Rois el primer curso gallego de iniciación a este deporte para personas con discapacidad. Organizados por grupos según discapacidad, niños y mayores rivalizaron, eso sí de una manera «sana», por ser el mejor, una vez aprendidas las técnicas más importantes y familiarizados con el palo. Los más de 40 alumnos que asistieron al curso, procedentes de colectivos de toda Galicia, así como particulares, como el caso de 2 de Madrid, junto con la veintena de profesores, coincidieron con los promotores de la actividad, el propio Club Val de Rois, y los colaboradores, las Fundaciones Sergio García y Deporte y Desafío y la Asociación Falemos, en que este primer curso fue un «éxito rotundo». Así lo atestiguaban ayer las caras de satisfacción y alegría de muchos alumnos, algunos ya apenados por acabar el curso, pero todos con el deseo de que puedan practicar el golf en el campo más próximo a su localidad de origen. En este sentido, el presidente del Club Val de Rois, Ramón Otero, anunció que este campo organizará nuevos cursos específicos para personas discapacitadas. El acto de clausura, al que asistió el alcalde de Rois, se convirtió en una fiesta de despedida que sirvió, además, para entregar a los alumnos premios y diplomas por su participación en el torneo, mientras que los profesores se llevaron un certificado acreditativo de sus conocimientos para enseñar a aficionados que padecen algún tipo de discapaciad, ya sea física, psíquica o sensorial. Y es que la idea es que en todos los clubes de Galicia haya un profesor que pueda atender a personas de dicho colectivo y, al mismo, tiempo que haya un espacio reservado para que puedan jugar al golf. Pero los 42 alumnos no fueron los únicos que aprendieron durante estos tres días. Los profesores, además de recibir nueva formación, pudieron comprobar que las personas con discapacidad, sea cual sea ésta, son el mejor ejemplo, y así lo demostraron en Rois, de que «no hay límites nunca», en palabras del presidente del Club Val de Rois. Y ésta es, quizás, la mejor lección para todos, alumnos, profesores y público en general.